" Polémicas, críticas, todo ello indica salud de la literatura. Pobres escritores serán los que teman expresarse públicamente y defender sus criterios."
sábado, 30 de mayo de 2009
JUAN EDUARDO ZÚÑIGA
domingo, 24 de mayo de 2009
JOSÉ MIGUEL ULLÁN
viernes, 22 de mayo de 2009
MARTÍN CAPARRÓS
(Extraído del artículo de Félix Romeo en ABC)
viernes, 8 de mayo de 2009
JAVIER PUCHE
miércoles, 22 de abril de 2009
JUAN ANDRÉS GARCÍA ROMÁN

miércoles, 1 de abril de 2009
ADA SALAS
martes, 10 de marzo de 2009
VICENTE LUIS MORA
"La labor del poeta es siempre interminable; un laberinto en el que a la vez que se busca la salida hay que ir describiendo, construyendo, las paredes."Vicente Luis Mora - Pasadizos (Páginas de espuma)
jueves, 26 de febrero de 2009
ROBERTO BOLAÑO
(Ilustración Eulogia Merlé)
domingo, 15 de febrero de 2009
JEAN COCTEAU
" Todo aquello se formaba en mí, encontraba cosas preexistentes y salía de mí como cuando se lleva a cabo una excavación arqueológica. Se trataba de no hacerlo demasiado mal con la pala; yo era mi propio arqueólogo, lo encontraba todo hecho."
miércoles, 4 de febrero de 2009
JOSEPH JOUBERT
sábado, 24 de enero de 2009
GONZALO SUÁREZ

"Los aforismos tienen la libertad de la poesía y la contundencia del pensamiento, se mueven en ese territorio fronterizo."
(El dibujo pertenece a David Pintor)
lunes, 12 de enero de 2009
STANISLAW JERZY LEC
"Consejo a escritores: a veces hay que parar de escribir. Incluso antes de empezar."
(de Stanislaw Jerzy Lec) (Pensamientos despeinados)
viernes, 9 de enero de 2009
JORGE VOLPI
martes, 30 de diciembre de 2008
VICENTE HUIDOBRO
Arte poética.
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuando miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el cielo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El poeta es un pequeño Dios.
jueves, 25 de diciembre de 2008
CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS
jueves, 11 de diciembre de 2008
JUAN LUIS PANERO
"La larga, lenta lengua de la muerte
ha lamido la mano del que escribe
lucidez o locura, nadie sabe:
sólo quedan palabras, palabras deshaciéndose."
(Testamento del náufrago)
martes, 25 de noviembre de 2008
JORDI DOCE
JUAN GOYTISOLO
— Sí, ésta es una de las características de mis obras. Es una forma muy clara y rítmica si se lee en voz alta. Lo hago así, ya que la primera frase conecta con la segunda y a su vez, la segunda con la tercera; pero, puede ser, que esta tercera ya no tenga nada que ver con la primera. Es una forma de crear un fluido entre ellas. Además, debo recalcar que lo que he hecho tras Señas de identidad es exclusivamente para ser leído en voz alta para apreciar la prosodia y el ritmo que, como digo, es a la vez poesía y narración.
Entrevista de Sofía Tirados González
miércoles, 19 de noviembre de 2008
ROBERTO SAVIANO
lunes, 10 de noviembre de 2008
RAY LORIGA
"Empezar una novela es escribir literatura. Sea lo que sea, hay un resultado literario."
miércoles, 5 de noviembre de 2008
J.C. OATES

"Todos los escritores esperan que sus materiales los posean: el proceso de la escritura debería ser terso e inspirado, no intencional y forzado."
miércoles, 29 de octubre de 2008
ALVARO MUTIS

"La poesía no puede morirse nunca; se acabará el mundo, morirá el último hombre y seguirá existiendo."
lunes, 6 de octubre de 2008
JOSE LUIS PEIXOTO
arte poetica
el poema no tiene más que la sonoridad de su sentido,
la letra p no es la primera letra de la palabra poema,
el poema está esculpido de sentidos y esa es su forma,
poema no se lee poema, se lee pan o flor, se lee hierba
fresca y tus labios, se lee sonrisa extendida en mil
árboles o cielo de puñales, amenaza, se lee miedo y busca
de ciegos, se lee mano de niño o tú, madre, que duermes
y me hiciste nacer de ti para ser palabras que no
se escriben, se lee país y mar y cielo olvidado y
memoria, se lee silencio, sí, tantas veces, poema se lee silencio,
lugar que no se dice y que significa, silencio de tu
mirada de dulce niña, silencio el domingo entre los paliques,
silencio después de un beso o de una flor desmedida, silencio
de ti, padre, que has muerto en todo para existir tan sólo en ese poema
callado, ¿quién lo puede negar?, que escribes siempre y siempre, en
secreto, dentro de mí y dentro de todos los que sufrimos tu ausencia.
el poema no es esta pluma de tinta negra, no es esta voz,
la letra p no es la primera letra de la palabra poema,
el poema es cuando yo podía dormir hasta tarde en las vacaciones
de verano y el sol entraba por la ventana, el poema es donde yo
fui feliz y donde yo morí tanto, el poema es cuando yo no
conocía la palabra poema, cuando yo no conocía la
letra p y comía tostadas hechas a la lumbre en la cocina de
la finca, el poema es aquí, cuando levanto la mirada del papel
y dejo que mis manos te toquen, cuando sé, sin rimas
y sin metáforas, que te amo, el poema será cuando los niños
y los pájaros se rebelen y, hasta entonces, irá siendo siempre y todo.
el poema sabe, el poema se conoce y, a sí mismo, nunca se llama
poema, a sí mismo, nunca se escribe con p, el poema dentro de
sí es perfume y es humo, es un niño que corre en un pomar para
abrazar a su padre, es extenuación y libertad sentida, es todo
lo que quiero aprender si lo que quiero aprender es todo,
es tu mirada y lo que de ella imagino, es soledad y arrepentimiento,
no son bibliotecas ardiendo de versos contados porque eso son
bibliotecas ardiendo de versos contados y no es el poema, no es la
raíz de una palabra que creemos conocer porque sólo podemos
conocer lo que poseemos y no poseemos nada, no es un
terrón de tierra cantando himnos y alzando murallas entre
los versos y el mundo, el poema no es la palabra poema
porque la palabra poema es una palabra, el poema es la
carne salada por dentro, es una mirada perdida en la noche sobre
los tejados a la hora en que todos duermen, es el último
recuerdo de un ahogado, es una pesadilla, una angustia, una esperanza.
el poema no tiene estrofas, tiene cuerpo, el poema no tiene versos,
tiene sangre, el poema no se escribe com letras, se escribe
con granos de arena y besos, pétalos y momentos, gritos e
incertezas, la letra p no es la primera letra de la palabra poema,
la palabra poema existe para no ser escrita como yo existo
para no ser escrito, para no ser entendido, ni siquiera por
mí mismo, aunque mi sentido esté en todos los lugares
de dónde soy, el poema soy yo, mis manos en tus cabellos,
el poema es mi rostro, que no veo, y que existe porque me
miras, el poema es tu rostro, yo, yo no se escribir la
palabra poema, yo, yo sólo se escribir su sentido.
José Luís Peixoto
miércoles, 1 de octubre de 2008
EUGENIO TRIAS
domingo, 28 de septiembre de 2008
ARTURO GARCIA RAMOS
"Uno de los prodigios de la ficción, de la literatura, consiste en obrar el milagro de liberarnos del ser que habitamos y permitirnos encarnarnos en los que imaginamos."
jueves, 18 de septiembre de 2008
VOCES
miércoles, 10 de septiembre de 2008
JUAN PEDRO APARICIO. Relatos cuánticos.
Artículo completo sobre los relatos cuánticos.
viernes, 5 de septiembre de 2008
CORMAC McCARTHY
(Del artículo de Andrés Ibañez titulado La técnica McCarthy publicado en el ABCD de las letras)
Cormac McCarthy
miércoles, 27 de agosto de 2008
ARMAS MARCELO
jueves, 21 de agosto de 2008
POZUELO YVANCOS, JOSE Mª
"Lo mejor que puede pasarle a una novela corta es que el lector tenga un doble sentimiento cuando la cierra: que sea una pena que haya acabado y que esa historia no precisaba nada más, que está bien así."
Jose Mª Pozuelo Yvancos
martes, 19 de agosto de 2008
MANUEL RIVAS.
"Un libro es un hogar, una protección."
(durante Nits d'Estiu, en Caixaforum).
lunes, 11 de agosto de 2008
JOSEFINA ALDECOA
Cien escritores en español eligen 100 libros que cambiaron su vida
EL PAÍS SEMANAL ofrece a sus lectores la lista completa de diez libros que cambiaron la vida a 100 escritores en español:
1. Anna Karenina, León Tolstoi.
2. Madame Bovary, Gustave Flaubert.
3. Los papeles póstumos del club Pickwick, Charkes Dickens.
4. El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
5. La Regenta, Leopoldo Alas Clarín.
6. Una habitación propia, Virgina Woolf.
7. La casa de la alegría, Edith Wharton.
8. Música para camaleones, Truman Capote.
9. Las nieves del Kilimanjaro, Ernest Hemingway.
10. Mi Antonia, Willa Cather.
jueves, 7 de agosto de 2008
BORIS VIAN
lunes, 4 de agosto de 2008
Metaliteratura. [por Juan Bonilla]
Por Juan Bonilla
Artículo extraído de la revista cultural Zut
martes, 15 de julio de 2008
CARLOS CASTÁN. Entrevista.

¿De dónde surge esa veta dura de sus personajes?
--No lo sé. Para mí es un misterio. Literariamente siempre me ha interesado ese tipo de personajes que no tienen las cosas claras, que están como a la intemperie. Esa sensación de deriva, de búsqueda de algo. Como si a la vida le pidieran más peso, menos inanidad.
Pese a la memoria selectiva que nos absuelve, en el cómputo general de una vida, quizá haya más derrotas que victorias
--Si, desde luego. El título de mi libro es de un poema de Agustín García Calvo que empezaba diciendo: "Sólo de lo negado canta el hombre / sólo de lo perdido". Habla de cómo estamos añorando un niño antiguo y cómo nadie canta de lo que tiene, ni de lo que ha conseguido. Sólo fija la mirada en lo que le falta.
Uno se encuentra por la calle a escritores que dicen: "No puedo escribir nada; esta temporada me va todo de maravilla"
--Se escribe desde el sentimiento de algo que se perdió o que cree uno que perdió. Porque el pasado se recrea y también se inventa. Muchas veces no fuimos tan felices como creemos recordar.
¿Nos reinventamos la vida?
--Si; yo creo que el recuerdo es una rama más de la ficción. Somos creadores de nuestra trayectoria de forma retrospectiva. A mí eso me interesa mucho. Es un tema desde Jorge Manrique. Hay unos procesos de idealización que no sé hasta qué punto podemos estar en la realidad y a la vez conviviendo con ellos.
La infancia asoma siempre por sus páginas. ¿Aún la siente?
--He cumplido 48 años. Es algo que me queda lejos, pero hay determinados momentos en los que la sensación que tengo es de perplejidad. De decir: ¿Pero qué me ha pasado? En uno de los relatos hay un personaje que está borracho y llama por teléfono a su madre a las tantas y le dice que antes era un niño y que no entiende qué le ha sucedido.
Pero el libro está lleno también de huellas, no sólo de ausencias.
--Creo que esto del ambiente, de las huellas, quizá obedezcan al miedo que tengo a elaborar un discurso demasiado abstracto sobre la condición humana. Creo que los detalles sitúan al lector en un espacio que puede reconocer.
Detalles como "ese cruce de piernas de ella, como una crueldad lanzada a ciegas". La crueldad como mera presencia
--Hay diferentes tipos de crueldad que me interesan. Una descarnada, gratuita, que traté en libros anteriores, en relatos realmente crueles. Pero hay otra crueldad que está en la percepción de los personajes. Un hombre apocado puede percibir crueldad en lo bella que viene una mujer. Él cree que le están exhibiendo algo inalcanzable.
También aparece la mujer como salvadora, en otros casos
--Cuando una persona, a determinada edad, siente sed de intensidad, sin querer, o piensa en viajes o en mujeres. La mujer es la que te puede salvar, dar una segunda vida. De repente, aparece un personaje que es el que te da la fuerza para romper con las cosas. El amor fou.
El alcohol aparece por todo el libro como el compañero inevitable de los perdedores
--Es que el vino aparece como un refugio al desvalido, que está a mano en todas partes. El vaso de vino es algo como iluminado. Hay dos formas de transformar las cosas: una es actuando sobre ellas, y otra transformando la percepción de lo que nos rodea. Aparte de que estéticamente el vino me interesa en lo que tiene de transgresión, de peligro y cierto riesgo de abismo.
Uno de los temas filosóficos eternos es qué aporta de verdad el mundo y qué aporta el sujeto
--No son unos relatos deliberadamente filosóficos. Pero tienen una cosa que es propia de la filosofía y es que existen muchas más preguntas que respuestas. En mis cuentos yo creo que se ve claro. No se aportan muchas respuestas, ni remedios.
Tampoco vale la vida aburguesada como remedio
--Con estos personajes se tiene la sensación de que elijan lo que elijan se arrepentirán. Uno escoge un tipo de vida más cálida, en familia, y va a estar añorando toda su vida la intensidad, creyendo que ha desperdiciado la vida. Pero si está a la intemperie, añora la casa. Aunque probablemente en cada ventana encendida haya un drama, haya un chico con un examen al día siguiente que lo que quiere es morirse, el de fuera lo que ve es escenas de felicidad.Entrevista en El periódico de Aragón por ROBERTO MIRANDA ZARAGOZA.
La ilustración es de Lorenzo Belarre
jueves, 10 de julio de 2008
Sergio Algora
mujeres en el sacapuntas,
niños en la mina, planetas en el zoo, estrellas en el cortejo."
Dejé mi país para ser etíope por un año.
Dejé de dictar para subordinarme.
Etiopía estaba bajo la nieve.
La fiebre la había helado.
El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado.
Los buitres habían construido allí una nueva ciudad.
Los niños, como heraldos, soplaban los cuernos
arrancados de las reses.
Los ancianos se convertían en pergaminos.
El ganado se reducía a cenizas.
Los adivinos contemplaban el humo
y las heces.
Los brujos traducían los poemas del premio Loewe.
Nos dábamos por el culo sin cesar,
tiritando en las chozas.
Cada nevada exterminaba una tribu.
Nos quedábamos con sus cuerpos y con sus enseres.
Parecía que un sueño invernal
iba a terminar con el hambre.
Llegaron los renos y Santa Claus
y cargaron en el trineo los leones famélicos
que se exhibían en el palacio presidencial.
Le dimos un león a la uno,
dos a la dos, tres a antena tres, cuatro a la cuatro,
cinco a la cinco, seis a la sexta, una jirafa a la once,
todo el oro de África a todos los santos,
el único clítoris mayor de dieciocho años
al único dios.
El entrenador de dios,
colocó el clítoris africano en el centro del campo
de un chochito blanco
y lo hizo debutar en el mundial.
jueves, 3 de julio de 2008
FRIEDRICH VON HADENBERG (NOVALIS). Poesía es poesía.
viernes, 27 de junio de 2008
JUAN MALPARTIDA.
Escribe con las palabras que puedas llevar mientras caminas, y el camino es largo;
escribe como si indicaras la hora sabiendo la extrema movilidad del tiempo;
escribe como quien dice adiós, como quien no ha llegado siquiera al papel en donde escribe;
escribe sin escribir, sin decir palabra, de ti mismo, en ti mismo, de nadie;
escribe sabiendo que tu última palabra no es la palabra última porque más allá de ella hay mil palabras y una más;
escribe para pasar el tiempo y que el tiempo pase sin saber dónde;
escribe porque en la palabra mar hay agua y es un vacío, y esto enseña a vivir y también a morir;
escribe, no para decir palabras sino para que ellas te digan;
escribe –como esta tarde que al caer se tensa y se extiende- la palabra del otro lado, la que dibuja el vacío de la palabra, un poco de sonido entre dos tiempos a la deriva.
Juan Malpartida
De la antología A favor del tiempo
viernes, 20 de junio de 2008
JOSE MANUEL GONZÁLEZ.
viernes, 13 de junio de 2008
PHILIPPE JACCOTTET
"Mi biografía son mis libros. Y en ellos hay luz y sombras. Mi escritura no es un viaje de la oscuridad a la claridad, sino una trayectoria llena de curvas, idas y vueltas, que se va repartiendo entre ambos espacios."
martes, 10 de junio de 2008
FERNANDO LÁZARO CARRETER
lunes, 12 de mayo de 2008
GEORGE STEINER. ERRATA: EL EXAMEN DE UNA VIDA.
STEINER, George: Errata. El examen de una vida.
miércoles, 30 de abril de 2008
TENNESSEE WILLIAMS
lunes, 28 de abril de 2008
JAVIER MARÍAS. La dificultad de contar.
jueves, 24 de abril de 2008
l'INVITATION AU VOYAGE [por David Gautier]
jueves, 17 de abril de 2008
OUKA LEELE. Lenguaje.
lunes, 14 de abril de 2008
JUAN MANUEL DE PRADA

«Suelo leer casi siempre tumbado en un sofá, con luz natural. Y no todo lo que me gustaría, o lo que debería. Ocurre que, según te vas haciendo más escritor, te vas haciendo menos lector. Y estoy convencido de que la decadencia de muchos escritores tiene que ver con que dejan de leer. La literatura es, de algún modo, el zumo que se destila de la lectura.»
Juan Manuel de Prada
Fuente: ABCD
miércoles, 9 de abril de 2008
Amarillo. Un libro de FÉLIX ROMEO.
La entrevista completa está aquí.
jueves, 3 de abril de 2008
ROLAND BARTHES
viernes, 28 de marzo de 2008
JOSE MARIA MERINO. [por Santiago Velázquez]
© Santiago Velázquez 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid
martes, 25 de marzo de 2008
EDUARDO MENDOZA y la escritura. [por David Benedicte]
Nadie de mi generación ha escapado de su influencia [habla de Benet]. Me recomendaba no ponerme a escribir algo si el resultado no era incierto. Si sabía el final, mejor dejarlo.
Benet tenía una idea propia de la literatura, cosa que se está perdiendo hoy por hoy. Ahora hay gente que cree que tiene cosas que contar y las cuenta, sin pararse a recapacitar sobre ello. Hay que hacer una operación literaria. Benet había leído muy bien a Faulkner y a Dickens, y tenía grandes fobias. Para empezar a escribir se debe haber hecho antes el máster sobre lectura. Y dudo de que se haga correctamente en estos tiempos que corren. Hay que estar constantemente yendo a hacer el bachillerato.
miércoles, 19 de marzo de 2008
LOS MUTANTES [por Carmen Álvarez Madrid]
Escritores contra la naftalina
Huyen del término generación pero, casi sin quererlo, se han unido en un grupo y bajo un nombre: los mutantes | Las nuevas voces de la narrativa española comparten gustos y, sobre todo, variedad de estilos.
(por Carmen Álvarez Madrid para el periódico ADN)
-
Algunos de los autores de Mutantes.
C. Álvarez Madrid
"Las etiquetas siempre son estúpidas, pero es un paraguas donde cobijarte", afirma el sevillano Braulio Ortiz. Él es uno de los veinte autores seleccionados por Julio Ortega y Juan Francisco Ferré en Mutantes. Narrativa española de última generación (editorial Berenice), un volumen que pretende alzarse como altavoz de las nuevas opciones de la literatura hecha en España y que compila textos de Germán Sierra, Agustín Fernández Mallo, Mercedes Cebrián o Eloy Fernández Porta.
Sin embargo, no son lo que se dice una generación o un grupo literario al uso. Más bien la suya es la unidad de la diferencia. No comparten años -han nacido entre la década de los sesenta y las setenta-, tampoco estilos o temáticas. Ni siquiera son un grupo de amigos. Como los definió Luis Alberto de Cuenca en la presentación en Madrid de este libro, su unidad reside en que todos se han empeñado en "quitarle la naftalina" a la narrativa española de los últimos tiempos.
Ahondando un poco más, sí aparecen nuevas semejanzas. Viviendo en el tiempo que viven es normal que las nuevas tecnologías les hayan influido. También el cine o incluso el lenguaje periodístico, como insiste Fernández Porta. Algunos han escrito guiones, otros dirigido cortometrajes o han optado por el cómic. Y todo eso queda patente en su manera de narrar.
"Yo soy incapaz de escribir si no estoy conectado a un ordenador. Y no se escribe igual en un ordenador que a mano. No se corrige igual. No buscas la información de la misma manera...", ejemplifica Sierra, autor de Efectos secundarios y Alto voltaje. Por su parte, Javier Fernández -editor de Berenice y otro de los mutantes- va más allá y no tiene reparos en crear un relato como si fuesen -incluso estéticamente- noticias de un periódico.
De la nocilla al after pop
También comparten un cierto anti-idealismo, en la forma en que no aspiran encontrar un modelo literario perfecto si no ir aportando modificaciones. De ahí, lo de mutantes. "Cuando uno crea mutaciones se crean soluciones, pero también surgen nuevos problemas. La diversidad es nuestra característica", resume Sierra.
"Somos la generación que sabe que cada vez todo es más confuso pero, a la vez tenemos más posibilidades", afirma Inma Turbau. Y, sobre todo, la generación de la globalización, ya que, como se pregunta Turbau, ¿tiene sentido hablar de literatura española cuando leemos, traducimos y estamos influenciados por autores de todo el planeta?
En cierta forma, se sienten sucesores de la corriente posmoderna de Estados Unidos o el cyber punk porque como dice Ferré, coordinador del volumen, "no reniegan de lo que han aprendido de los maestros" si no que intentan dar una vuelta de tuerca sobre lo ya hecho. De nuevo son mutantes, aunque en algunos sectores de la crítica también se les conoce como generación nocilla (por Nocilla's dream, de Fernández Mallo) o los afterpop (por el ensayo de Fernández Porta).
"Muchos de nosotros hemos sentido cierta orfandad. La literatura que nos precedía no nos servía como referencia. A mi, por ejemplo, me gusta más Gómez de la Serna que autores posteriores", reconoce Jordi Costa. Por eso se sienten a gusto bajo la etiqueta de mutantes y unidos en un grupo que los reúne en su diversidad. Pero la mutación no ha hecho más que comenzar. Como aventura de Cuenca, "dentro de diez o quince años estos autores estarán en los manuales".
lunes, 17 de marzo de 2008
FRANCISCO AYALA
"El arte, como proceso espiritual, como actuación, consiste en desprender de la realidad una apariencia orientada por la brújula del sentido estético, no de otro modo que la máquina del fotógrafo desprende una apariencia exactísima, y, sin embargo, independiente, de los objetos colocados en su campo. El toque del arte consiste en herir a la Naturaleza en su talón de Aquiles, en ese punto vulnerable, sensible, cuyo contacto -así también en la mujer; así en la caja de caudales- basta a lograr la apertura de su entraña estética.
(...)
Nos ha tocado a nosotros sondear el fondo de lo humano y contemplar los abismos de lo inhumano, desprendernos así de engaños, de falacias ideológicas, purgar el corazón, limpiar los ojos, y mirar al mundo, con una mirada que, si no expulsa y suprime todos los habituales prestigios del mal, los pone al descubierto y, de ese modo sutil, con sólo su simple verdad, los aniquila."
Fuente Epdlp
jueves, 13 de marzo de 2008
PROLOGO DIFÍCIL, PERO CLARO Y CONTUNDENTE, PARA UNA EXPERIENCIA VITAL [por Jordi Serra i Fabra]
No existe un manual.
Cada escritor, en sí mismo, es un mundo aparte, un ente único, diferente, que se guía por instintos, fuerzas incontrolables, pasiones, fiebres y arrebatos mientras se alumbra con el sol de su propio universo. Y hablo de escribir, no de ser profesional o aficionado. Sólo escribir. Pasar horas, días, semanas, meses y años delante de un folio, pluma en mano, o sentado frente a un ordenador, es algo difícil de explicar y analizar, algo que va más allá del placer o la vocación. Escribir es la soledad máxima, y por contra, la compañía global. Tú y tus personajes. Es la libertad.
Y la libertad no admite métodos ni manuales.
Entonces, te preguntarás qué diablos tienes en las manos.
Es una buena pregunta.
No lo sé. O por lo menos no estoy seguro de saberlo.
No he querido escribir un método o un manual. Sólo intento explicar lo que pienso, lo que siento, y lo que creo que es para mí mismo el arte de escribir. Alejandro Jodorowsky dice que si eres (o te sientes) afortunado, si la vida te ha bendecido con un don (o crees tenerlo), debes compartirlo con los demás, y regalar incluso parte de ello sin esperar nada a cambio. Supongo que yo lo hago a través de mis novelas, pero durante años de charlas en colegios, escuelas superiores o universidades en España y Latinoamérica, hablando de este tema y respondiendo a las inquietudes de quienes sienten de alguna forma esa llama en su ser, me he dado cuenta de que lo que más les interesa de mí es saber cómo escribo. Y responder a ese “cómo” no es fácil. Por esta razón me he arriesgado a ponerlo todo aquí, es decir, a responder esa pregunta y “escribir de cómo escribo”. Compartir mi experiencia con otros candidatos a plumífero también es una forma de llevar aquello que más amo hasta las últimas consecuencias, habida cuenta de que no soy, ni me siento, un maestro, profesor, erudito o intelectual capaz de disertar sobre lo divino y lo humano de la literatura.
Cuanto sigue es mi propio universo creativo puesto en solfa, la forma en que trabajo, la manera como funcionan mi sistema y mis neuronas, lo que pienso, lo que me parece importante, lo que siento al plantearme o escribir una novela, un relato o un cuento, y con ello tratar de ayudar, echar una mano para que tú, lector, y tú, lectora, deshagas el nudo gordiano que puedas tener. Y he dicho novela, relato o cuento. Aquí no voy a hablar de poesía, porque esa es otra página con palabras mayúsculas. Más que un "escritor", siempre me he sentido un novelista, un narrador. A veces digo que hay una energía flotando y un público esperando, y que yo estoy en medio, la capto, la convierto en palabras y la conduzco a ese público, a modo de filtro u ordenador capaz de haber dado con su piedra filosofal.
Voy a tratar de explicar cómo resolver problemas, cómo crear personajes, como elaborar diálogos, y por supuesto hablaré de la forma en que yo escribo, que es la mía, no la de García Márquez ni la de Saramago o Delibes. Sólo la mía. Técnica, estilo, ritmo, estructura... y guión. Muchos amigos míos me repiten que ellos no podrían escribir con mi manera de trabajar. Y lo mismo me sucede a mí con relación a la suya. Estos escritores (hablando en términos mayoritarios) son los que tienen una idea, unos personajes, y con esto inician una historia. Los dejan actuar y moverse libremente, de manera que ellos conducen el relato y el escritor les sigue mientras va tecleando y tecleando. Y es un método tan bueno como cualquier otro sí les funciona y se sienten cómodos con él. Mi sistema no puede ser más opuesto: hago un guión lo más elaborado posible, y no comienzo a escribir la novela en su versión definitiva hasta que ese guión es un bloque homogéneo y sin fisuras. Elaborando el guión lo pruebo todo, diez, veinte caminos, me detengo, sigo, pienso, corto, tacho, investigo, imagino cada escena como si fuera una película que tengo en la mente. El resultado es que al escribir el libro tengo su control, conozco a los personajes porque soy su padre y su madre, yo los he parido, sé cuántas páginas de extensión me alcanzará la historia, conozco su ritmo, sus secretos, he creado el estilo más adecuado. “Sólo” hay que escribirlo.
Por lo tanto, este es MI sistema (Sistema es una palabra más lógica que Método), ni mejor ni peor. Una forma de trabajar tan propia como lo es la suya para cada autor. No voy a dar fórmulas mágicas ni a desvelar nada que cualquiera, con tranquilidad y tiempo, podría hallar por sí mismo. No voy a descubrir nada nuevo, tenlo por seguro. Hablaré de lo que sé y de la manera en que sé explicarlo, con honradez y respeto. Si al terminar de leerlo todo he conseguido aclararte algo, me sentiré satisfecho y honrado. Si puedes aprovechar en tu beneficio aunque sólo sea un pequeño tanto por ciento de lo que sigue, sonreiré feliz.
Alguien me dijo al hablarle de escribir este libro: “Los magos no revelan sus trucos al público”.
Pero yo no soy un mago.
Todos los libros citados en esta obra (así como los fragmentos y/o capítulos reproducidos a lo largo de sus páginas, títulos o meros ejemplos literarios), han sido escritos por mí en los últimos años, desde mi debú profesional en 1972. No hay pues referencias a otros autores o novelas atendiendo a lo expuesto hasta ahora. Sólo puedo explicar lo hecho por mi mismo según ese sistema del que he hablado. Y me consta que algunas de mis teorías son muy opuestas a las mayoritarias y muchas de mis normas son objeto de debate (cuando no de enfrentamiento directo). Así que creo que esto las hace únicas.
Una última advertencia para navegantes: voy a hablar del “escritor” en abstracto, en neutro, como queráis llamarlo, refiriéndome tanto a masculino como a femenino, para evitar pasarme todo el libro diciendo el/la escritor/a o buscando construcciones afines. Y esto es una demostración de las muchas decisiones que el escritor debe tomar al encarar cada una de sus obras. Hay muchas preguntas y ha de encontrar la respuesta adecuada para cada una, y si no la encuentra, ha de arriesgarse y lanzarse con la que mejor le parezca de acuerdo con su instinto.
¡Ah, el instinto! (ya salió la palabra).
Gracias a todos los chicos y chicas (y no tan chicos ni tan chicas) que en estos años me ha obligado-impulsado a escribir este libro.
Feliz viaje.
Jordi Sierra i Fabra, 2006
jueves, 6 de marzo de 2008
El ensayo literario. [por Bárbara Jacobs]
El ensayo literario es una forma de expresión escrita en prosa y en primera persona del singular. Es una comunicación personal, desinteresada, sin otra pretensión que la de comentar algo, desde la costumbre de rascarse hasta la desaparición del ferrocarril, la lectura de un libro, la visita de un amigo, el desuso de la máquina de escribir.
Un ensayista escribe sobre lo que sea, con cohesión pero sin una meta predeterminada. Un ensayo literario es un fragmento de conversación que se lleva a cabo sobre papel y con un interlocutor imaginario. Refleja sin agotarlo el parecer del ensayista alrededor de una minucia o de un tema trascendental. Puede ser breve o no tanto, pero nunca muy extenso; en todo caso, no demasiado. Un ensayista, o un buen ensayista, se expresa con gracia y con tacto, porque intuye o sabe con qué tono hablar y cuándo callarse para no perder al lector.
Un ensayo literario no es la exposición de un tema; es apenas un comentario acerca de cualquier asunto; no llega a ser una opinión. El ensayista literario prefiere agradar que convencer; jugar una travesura al lector en vez de ganarle la partida o, menos, derrotarlo. Si en cada época florece un género literario más que otros, creo que en la nuestra el que va a florecer, o acabar de florecer, es el ensayo literario, el personal, éste que describo y que, si ha sido practicado por un modelo insuperable como Michel de Montaigne desde el siglo XVI, todavía tiene tela de la que cortar.
La soltura del ensayista (Charles Lamb era tartamudo) resulta de horas de calentamiento, no es espontánea ni está hecha de sobras; no es el último recurso de un mal narrador. El ensayo literario puede tratar de literatura, pero no toda prosa que lo hiciera sería un ensayo literario: como tampoco habrá de serlo cualquier ensayo, tratara de lo que tratara, sólo porque estuviera bien o correctamente escrito.
El ensayo literario es poco frecuentado por autores y por lectores porque es un género muy exigente. Es marginal para poder ser libre. Pierde autores y lectores pero no se desgasta. Hay diferentes tipos de ensayistas literarios. Las maneras de abordar un ensayo también varían y quizá son tan amplios los estilos que escapan a una clasificación o a una definición que los contenga a todos. Quiero decir que Juan de Mairena de Antonio Machado es tan lección del género como lo es Otras inquisiciones, de Jorge Luis Borges. Pero, mientras que el Mairena puede ser asimismo una novela, el de Borges es estrictamente un volumen de ensayos literarios, cosa a la que de igual modo se atendría a ser Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg, es decir, una recopilación de ensayos literarios.
Hay narradores (Borges, Ginzburg) y poetas (Machado, Borges) que además son ensayistas que practican tanto el ensayo, digamos, amplio, como el personal, el literario, el que es creación pura puesto que es desinteresado. Me explicaré mejor si recurro nuevamente a Borges. Su Historia de la literatura inglesa, por ejemplo, es un ensayo. Pero no lo llamo «literario» porque, a diferencia de los textos reunidos en Otras inquisiciones, que sí llamo «literarios», aquél tiene meta, es la exposición de un tema, la información que transmite es incontrovertible: en la selección de datos, en la categoría, el valor que tiene como opinión es secundario al histórico. Por supuesto que la calidad de la escritura es altamente literaria también en la Historia...; pero el ensayo amplio no es creación pura. Es que hay que señalar y definir las diferencias para entendernos.
No es cierto, creo yo, que hoy en día la «mezcla de géneros» convierta cualquier texto en todos, o en casi todos, los géneros. Cada género sigue siendo sí mismo, incluso el llamado «mezcla de géneros»: y otra cosa es un mismo libro en el que se reúnan diferentes géneros de textos: cuento, ensayo, comentario, etcétera, que constituyen un libro con mezcla de géneros. Como un ejemplo, pienso en Movimiento perpetuo, de Augusto Monterroso.
miércoles, 27 de febrero de 2008
VICTOR SKLOVSKI
"Al ingresar en la Universidad rellené para Semión Afanásievich Venguérov una encuesta: manifestaba allí mi intención de fundar una nueva escuela literaria, que en particular se propondría demostrar que la labor de Venguérov es inútil. El gran bibliográfico, el creador de cúmulos incompletos de nubes, tomó mi encuesta, la leyó y la metió en una carpeta. Hace poco la vi en el Museo de Literatura. La encuesta me sonreía con cierta ironía: yo la miré con envidia."




