lunes, 8 de octubre de 2007

¿Cuáles de estos 7 Errores estás cometiendo en tu vida como escritor o escritora? por Juan Manuel Larumbe II

NUMERO 2.- No discriminar nunca. Leer hasta los prospectos de los medicamentos.

El trabajo, los niños, la familia, el ocio, tu propia obra... Hay pocas horas dedicadas a la lectura en la vida de un escritor. Si además lees despacio, leerás mucho menos. Quizá parezca una contradicción con el punto anterior. Pero verás... batallar con un libro aburrido y mal escrito es perder el tiempo. Si no te llama la atención una novela al final del capítulo tercero o un relato al finalizar la primera página, olvídalos. Dedícate a leer algo que valga tu valioso tiempo. El tiempo es crucial.

Tú eres el mejor juez sobre lo que te inspira y motiva, estúdialo, absórbelo. Úsalo para mejorar tu propia escritura.

NUMERO 3.- No leerlo todo.

¿Otra contradicción? Quizá lo parezca. Pero no leer todo lo de un libro que te ha gustado, es también un error. Un libro es un producto. Destinado a generar un beneficio al autor, al editor que arriesga su dinero y al librero que lo pone en tus manos. Lee los libros desde la cubierta hasta la contraportada, incluyendo créditos y dedicatorias. Las biografías de los autores harán que te des cuenta que son personas normales y corrientes como tú y como yo, con animales de compañía e incluso horarios para escribir tan apretados como los nuestros.

Las dedicatorias pueden ayudarte a vender tu libro el día de mañana. Puedes ser de los escritores que lo ven como halagos baratos e hipocresía... o de los escritores que lo contemplan como un agradecimiento sincero. Tú eliges. Si buscas un agente para tu libro, léete las dedicatorias de materiales similares.

NUMERO 4.- No escuchar.

Al leer con calma podrás saborear el ritmo de la escritura. Lo dije antes. Se hace escuchando. Intenta percibir cuando una frase capta tu atención. Léela en voz alta e intenta pensar por qué te llamó la atención. En vez de leer las palabras, aprende a escucharlas en tu interior. Toma notas de personajes que hablen en voz alta y chillona o baja y suave. Intenta imaginarte el sonido. Deja que el silbido del tren o el sonido de los frenos tomen vida en tu mente e intenta descubrir si el autor usó ese sonido en sus frases. Busca las aliteraciones. Cortazar usaba el sonido en sus cuentos, y las cadencias del jazz. Y Burrougsh: "Hermosa la ira de un gato ardiendo con puro fuego felino" y Nabokov: "Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of my tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.".

Aprende a escuchar mientras lees porque eso te enseñará a escuchar tu propia escritura, ayudándote a encontrar las palabras más adecuadas para describir sonidos, olores y sabores. También te ayudará a terminar con éxito un párrafo y a equilibrar los siguientes párrafos entre sí. Afina tu oído a la cadencia musical de las palabras pero no caigas en los ripios. Toma nota de cómo los clichés y las frases hechas y manidas pueden reciclarse en material fresco y nuevo.

CONTINUARA...

2 comentarios:

Esther dijo...

Buenas anotaciones que tendré en cuenta.

Gracias Job.

Luk Van der Vloed dijo...

Seguramente los cometeré todos, pero, sobre el error número 2, aún estando de acuerdo en cuanto a que un libro que no te llegue te hace perder el tiempo, también es cierto que de haberle hecho caso siempre, hubiera perdido algunas cosas. Un ejemplo. Es fácil dejar la Odisea (versión cantos) no en el primer o segundo capítulo, sino en la primera o segunda página. Pero, qué grande es ese libro. Qué grande!!!.
Así que supongo que hay libros buenos y malos, pero también tiempos apropiados.

(aunque, con no hacerme caso, arreglaos)