miércoles 25 de noviembre de 2009

ALEJANDRA PIZARNIK

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección [...]

domingo 15 de noviembre de 2009

ANDRÉS IBÁÑEZ

"Una frase no es una obra. Una frase no es un relato. Un verso brillante no es un poema, ni una frase billante es un relato. Lo importante no es crear un ladrillo perfecto, sino construir una casa donde se pueda vivir."

jueves 5 de noviembre de 2009

FRANCISCO AYALA


"La literatura es lo esencial, lo básico.
Todo lo que no sea literatura no existe. Porque, ¿dónde está la realidad? Un árbol lo es porque uno lo está nombrando. Y al nombrarlo está suscitando la imagen inventada que teníamos. Pero si no lo nombras el árbol no existe".




lunes 2 de noviembre de 2009

WILLIAM GOLDGING



"La diferencia entre un escritor y uno que no lo es consiste en que el auténtico sigue escribiendo pase lo que pase, hasta morir sobre su escritorio, si hace falta. Nunca abandona."

miércoles 28 de octubre de 2009

CARLOS MARZAL


¿Quién me dicta
lo que escribo al dictado de unos ecos
que utilizan mi voz para decirse?
[...]
Es absurdo
sufrir la ocupación por unas voces,
que no son yo, y lo son y que me habitan.

jueves 22 de octubre de 2009

CHANTAL MAILLARD


Es verdad que la filosofía tiene muy poco trato con el dolor, se ha escrito mucho más poéticamente sobre él, pero no tengo problemas en desnudarme, en expresarme en los detalles mínimos cuando escribo. Con el cuaderno estoy a solas conmigo y sé que, escribiendo, llego a mucha gente porque la experiencia del dolor es la experiencia de todos. El compadecer con otros está presente en mi escritura, es un grito de dolor que pertenece al momento de mi enfermedad. Lo que he escrito después pertenece a una pérdida incluso más consustancial que la pérdida física, que es la pérdida de un hijo. Esa estrategia de la geografía mental me permitió distanciarme de mí misma. Observarme en la pena, en el dolor, y construir o, simplemente, sobrevivir. Sin esa escritura, sin ese decirme desde la distancia que la escritura procura, no habría sobrevivido a tanta pérdida.

miércoles 7 de octubre de 2009

JUAN MALPARTIDA

"Toda literatura verdadera es algo más que un espejo que mira la realidad: es el espejo que nos inventa cuando lo miramos. De ahí que leer, leer de verdad, sea una tarea tan arriesgada. Y por eso mismo los grandes momentos de la lectura -aquellos que nos marcan para siempre- están en la infancia y primera juventud, cuando se está más dispuesto que nunca a ser descubiertos."

viernes 2 de octubre de 2009

GONZALO ESCARPA




¿En qué lugar no hay un poema
escrito ya, sin letra,
dónde?

¿En qué poema no vive
un cementerio,
el cadáver de un verso
en otro verso,
en otro?

¿De qué forma se entiende
que haya en cada canción
otra más bella,
y cómo?

sábado 19 de septiembre de 2009

ALEJANDRA PIZARNIK


[...]

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré? [...]

jueves 17 de septiembre de 2009

BRUNO JORDAN


ALTERACIÓN




(Mirando a Víborg )







Poesía para transformar el mundo,

me dijeron.


Y apenas me alcanza

para desplegar el mío,

para conmover



el tuyo,

para compartir,

para que sea nuestro


siquiera esto.


Pequeños engranajes de la Historia,



al menos.

lunes 14 de septiembre de 2009

JESÚS MUNÁRRIZ


"La locura convierte al poeta en juguete
indefenso y roto,
y en tierra sea su cerebro,
que los poemas desmenuzan.
¿Qué hubiera escrito, cuerdo, Hölderlin
la mitad de su vida
en que apenas si pudo balbucear?"

-
Los periodistas los prefieren locos-

MO YAN

"Empecé a escribir para salir del pequeño mundo en el que vivía. Trabajaba en el campo y era una forma de evadirme y de ganar algo de dinero. La escritura ha cambiado mi forma de vida. Además, quería mostrar mis ieas sobre la sociedad china a través de la literatura. Mis trabajo literarios, mis novelas, están dedicadas a personas a las que quise y a las que nunca me atreví a decírselo."

jueves 3 de septiembre de 2009

JUAN FELIPE ROBLEDO


"La poesía es a la vida como el fuego a la madera. Emana de ella y lo transforma. Durante un breve momento se engalana con toda la magia de las incandescencias. Es la forma más ardiente y más imprecisa de la vida."

lunes 24 de agosto de 2009

WILLIAM FAULKNER



" El artista no tiene tiempo para escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las críticas, los que quieren escribir no tienen tiempo para leerlas. El crítico también está tratando de decir: yo pasé por aquí.

domingo 23 de agosto de 2009

JULIO CORTÁZAR

"Quizá el rasgo diferencial más penentrante del cuento sea la tensión interna de la trama narrativa. De una manera que ninguna técnica podrá enseñar a proveer, el gran cuento breve condensa la obsesión de la alimaña, es una presencia alucinante que se instala desde las primeras frases para fascinar al lector, hacerle perder contacto con la desvaída realidad que le rodea, arrasarlo a una sumersión más intensa y avasalladora. De un cuento así sale como de un actor de amor, agotado y fuera del mundo circundante, al que se vuelve poco a poco con una mirada de sorpresa, de lento reconocimiento, muchas veces de alivio y tantas de resignación."

viernes 24 de julio de 2009

SAMUEL BECKETT


"Todo lo que antecede a olvidar. No puedo mucho a la vez. Esto da tiempo de anotar a la pluma. No la veo pero la oigo allá detrás de mí. Es decir el silencio. Cuando la pluma para yo sigo. A veces rehúsa. Cuando rehúsa yo sigo. Demasiado silencio no puedo. O es mi voz muy débil a veces. La que surge de mí. Eso en cuanto al arte y el estilo."

viernes 17 de julio de 2009

ENRIQUE VILA-MATAS


" En qué momento aprendí a escribir frases literarias? Ahí puede estar el quid de la cuestión, la esencia de todo aprendizaje retórico. ¿En qué momento uno se convierte en escritor? Posiblemente en el momento en que traspasa la frontera que separa una frase vulgar de una literaria."

lunes 6 de julio de 2009

VICENTE GALLEGO


"A veces suena el viento y lo escribimos"

domingo 5 de julio de 2009

AGOTA KRISTOF


"Una se hace escritora escribiendo con paciencia y obstinación, sin perder nunca la fe en lo que se escribe... y hay que escribir incluso cuando no le interese a nadie, incluso cuando tenemos la impresión de que nunca interesará a nadie. Incluso cuando los manuscritos se acumulan en los cajones y los olvidamos para escribir otros."

jueves 25 de junio de 2009

ANTONIO LOBO ANTUNES



"Lo que me interesa es el lenguaje. Lo que me mueve es meter la vida, todo lo que somos, entre las cubiertas de un libro."

domingo 14 de junio de 2009

JOAN MARGARIT


"El buen poema es una partitura que cada lector o lectora interpreta usando su vida como instrumento, con sus propias miserias y alegrías. Los sentimientos son iguales para todos pero cada uno interpreta la partitura de forma distinta."

viernes 5 de junio de 2009

GLORIA FUERTES


"Primero siento, después pienso, en ese sentir-pensar se engendra el poema y, veloz, se inicia el recorrido mágico: corazón-mente-dedos, y entre los dedos -muslos creadores- se produce el parto, el asombroso nacimiento del nuevo poema. Lo que no me ha sucedido nunca es que el poema se retrase h o r a s,

d
í
a
s...

si el poema se atraviesa, algo va mal en la madre -en el poeta
."

sábado 30 de mayo de 2009

JUAN EDUARDO ZÚÑIGA

" Polémicas, críticas, todo ello indica salud de la literatura. Pobres escritores serán los que teman expresarse públicamente y defender sus criterios."

domingo 24 de mayo de 2009

JOSÉ MIGUEL ULLÁN

"Remover las palabras, jugar con ellas o sacarlas de sus casillas es darles y, por consiguiente, darnos otra oportunidad, otro enfoque. En consecuencia, escuchar debería ser la tarea cimental de todo escritor. Retener lo dicho, desplazarlo a nuestro interior, otorgarle distintos contextos, conservar su tonalidad y enfrentarlo a otros decires desinteresados son funciones naturales, a la vez que misteriosas, de la escritura."

viernes 22 de mayo de 2009

MARTÍN CAPARRÓS

Caparrós«La depresión de entrar en librerías madrileñas: pocos títulos y en pilas de ejemplares, libros ricos de tapas duras y brishosas y después abrirlos: todos se ven igual, interminable sucesión de líneas de diálogo -que es lo más digerible. Llenos de historias -"hay que contar historias"- situadas en la Roma imperial, Bretaña artúrica, el pleistoceno, las cruzadas, siglo de oro español, siglo XII nipón, XVIII british, XV fiorentino. Se diría que el presente no nos calza, molesta, nos tira de la sisa. De pronto me parece muy triste una época que se niega a escribir sobre sí misma, que se solaza en las facilidades del pasado, y me prometo no intentar ninguna novela que no suceda en el presente, en el futuro o en ningún momento».

(Extraído del artículo de Félix Romeo en ABC)

viernes 8 de mayo de 2009

JAVIER PUCHE


"El escritor se sienta y escribe. Pero lo que finalmente escribe es siempre una sombra de lo que pretendía escribir. Por su parte, el lector se sienta y lee. Pero lo que finalmente interpreta o metaboliza es siempre una sombra de lo que el autor escribió. En cuanto a lo que el lector finalmente recuerda tiempo después, es siempre una sombra de lo leído.
Una sombra de una sombra de una sombra."

miércoles 22 de abril de 2009

JUAN ANDRÉS GARCÍA ROMÁN


"Juraste decir la belleza, toda la belleza y nada más que la belleza? ¿Es esa tu poética? Equilibrismo, puro equilibrismo de palabras -añades. La literatura es una coordenada entre la sintáxis y la utopía."

miércoles 1 de abril de 2009

ADA SALAS

" No escribir sería no ver, no querer ver.
La escritura multiplica."

martes 10 de marzo de 2009

VICENTE LUIS MORA

"La labor del poeta es siempre interminable; un laberinto en el que a la vez que se busca la salida hay que ir describiendo, construyendo, las paredes."

Vicente Luis Mora - Pasadizos (Páginas de espuma)

jueves 26 de febrero de 2009

ROBERTO BOLAÑO

"Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si se ve con energía suficiente, escríbalos de nueve en nueve o de quince en quince."


(Ilustración Eulogia Merlé)

domingo 15 de febrero de 2009

JEAN COCTEAU


" Todo aquello se formaba en , encontraba cosas preexistentes y salía de mí como cuando se lleva a cabo una excavación arqueológica. Se trataba de no hacerlo demasiado mal con la pala; yo era mi propio arqueólogo, lo encontraba todo hecho."

miércoles 4 de febrero de 2009

JOSEPH JOUBERT



"Las palabras son los cuerpos de los pensamientos."

sábado 24 de enero de 2009

GONZALO SUÁREZ



"Los aforismos tienen la libertad de la poesía y la contundencia del pensamiento, se mueven en ese territorio fronterizo."

(El dibujo pertenece a David Pintor)

lunes 12 de enero de 2009

STANISLAW JERZY LEC


"Consejo a escritores: a veces hay que parar de escribir. Incluso antes de empezar."

(de Stanislaw Jerzy Lec) (Pensamientos despeinados)

viernes 9 de enero de 2009

JORGE VOLPI



El boomeran(g)

martes 30 de diciembre de 2008

VICENTE HUIDOBRO




Arte poética.





Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuando miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el cielo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

jueves 25 de diciembre de 2008

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS

"Muy a menudo, a la literatura le sobran páginas."

jueves 11 de diciembre de 2008

JUAN LUIS PANERO

ARTE POÉTICA

"La larga, lenta lengua de la muerte
ha lamido la mano del que escribe
lucidez o locura, nadie sabe:
sólo quedan palabras, palabras deshaciéndose."

(Testamento del náufrago)

martes 25 de noviembre de 2008

JORDI DOCE

¿Qué supone escribir sino el íntimo placer de enlazar unas palabras con otras, olvidarse del tiempo buscando hacer saltar la chispa que ilumine nuestra mesa de trabajo? Lo mejor de la escritura no es, en mi caso, la expresión de ideas o emociones preestablecidas, sino la posibilidad de habitar la materialidad de las palabras, limando sus aristas y dejándome guiar, no sin titubeos, por sus veladas resonancias. Buscar la frase imprevisible pero que al tiempo suceda con extraña lógica a la anterior. Dejarse acunar por los zarcillos del ritmo. Palpar cada sílaba y cada palabra hasta obtener una estimación correcta de su ley.

JUAN GOYTISOLO

Juan Goytisolo gana el Premio Nacional de las Letras

¿De dónde surge la idea de expresarse así, usando tan sólo dos puntos? ¿Quiere transmitir algo en especial?

Sí, ésta es una de las características de mis obras. Es una forma muy clara y rítmica si se lee en voz alta. Lo hago así, ya que la primera frase conecta con la segunda y a su vez, la segunda con la tercera; pero, puede ser, que esta tercera ya no tenga nada que ver con la primera. Es una forma de crear un fluido entre ellas. Además, debo recalcar que lo que he hecho tras Señas de identidad es exclusivamente para ser leído en voz alta para apreciar la prosodia y el ritmo que, como digo, es a la vez poesía y narración.

Entrevista de Sofía Tirados González

miércoles 19 de noviembre de 2008

ROBERTO SAVIANO

"Escribir es resistir y sigo escribiendo, porque mientras siga escribiendo lograré vivir."

lunes 10 de noviembre de 2008

RAY LORIGA

"Me gusta hablar de dos ficciones. Una es el amor, está claro. Y la otra es la ficción literaria. Me interesa explicar cómo ficción y realidad se infectan una a la otra."

"Empezar una novela es escribir literatura. Sea lo que sea, hay un resultado literario."

miércoles 5 de noviembre de 2008

J.C. OATES


"Todos los escritores esperan que sus materiales los posean: el proceso de la escritura debería ser terso e inspirado, no intencional y forzado."

miércoles 29 de octubre de 2008

ALVARO MUTIS


"La poesía no puede morirse nunca; se acabará el mundo, morirá el último hombre y seguirá existiendo."

lunes 6 de octubre de 2008

JOSE LUIS PEIXOTO




arte poetica

el poema no tiene más que la sonoridad de su sentido,

la letra p no es la primera letra de la palabra poema,

el poema está esculpido de sentidos y esa es su forma,

poema no se lee poema, se lee pan o flor, se lee hierba

fresca y tus labios, se lee sonrisa extendida en mil

árboles o cielo de puñales, amenaza, se lee miedo y busca

de ciegos, se lee mano de niño o tú, madre, que duermes

y me hiciste nacer de ti para ser palabras que no

se escriben, se lee país y mar y cielo olvidado y

memoria, se lee silencio, sí, tantas veces, poema se lee silencio,

lugar que no se dice y que significa, silencio de tu

mirada de dulce niña, silencio el domingo entre los paliques,

silencio después de un beso o de una flor desmedida, silencio

de ti, padre, que has muerto en todo para existir tan sólo en ese poema

callado, ¿quién lo puede negar?, que escribes siempre y siempre, en

secreto, dentro de mí y dentro de todos los que sufrimos tu ausencia.

el poema no es esta pluma de tinta negra, no es esta voz,

la letra p no es la primera letra de la palabra poema,

el poema es cuando yo podía dormir hasta tarde en las vacaciones

de verano y el sol entraba por la ventana, el poema es donde yo

fui feliz y donde yo morí tanto, el poema es cuando yo no

conocía la palabra poema, cuando yo no conocía la

letra p y comía tostadas hechas a la lumbre en la cocina de

la finca, el poema es aquí, cuando levanto la mirada del papel

y dejo que mis manos te toquen, cuando sé, sin rimas

y sin metáforas, que te amo, el poema será cuando los niños

y los pájaros se rebelen y, hasta entonces, irá siendo siempre y todo.

el poema sabe, el poema se conoce y, a sí mismo, nunca se llama

poema, a sí mismo, nunca se escribe con p, el poema dentro de

sí es perfume y es humo, es un niño que corre en un pomar para

abrazar a su padre, es extenuación y libertad sentida, es todo

lo que quiero aprender si lo que quiero aprender es todo,

es tu mirada y lo que de ella imagino, es soledad y arrepentimiento,

no son bibliotecas ardiendo de versos contados porque eso son

bibliotecas ardiendo de versos contados y no es el poema, no es la

raíz de una palabra que creemos conocer porque sólo podemos

conocer lo que poseemos y no poseemos nada, no es un

terrón de tierra cantando himnos y alzando murallas entre

los versos y el mundo, el poema no es la palabra poema

porque la palabra poema es una palabra, el poema es la

carne salada por dentro, es una mirada perdida en la noche sobre

los tejados a la hora en que todos duermen, es el último

recuerdo de un ahogado, es una pesadilla, una angustia, una esperanza.

el poema no tiene estrofas, tiene cuerpo, el poema no tiene versos,

tiene sangre, el poema no se escribe com letras, se escribe

con granos de arena y besos, pétalos y momentos, gritos e

incertezas, la letra p no es la primera letra de la palabra poema,

la palabra poema existe para no ser escrita como yo existo

para no ser escrito, para no ser entendido, ni siquiera por

mí mismo, aunque mi sentido esté en todos los lugares

de dónde soy, el poema soy yo, mis manos en tus cabellos,

el poema es mi rostro, que no veo, y que existe porque me

miras, el poema es tu rostro, yo, yo no se escribir la

palabra poema, yo, yo sólo se escribir su sentido.

José Luís Peixoto

miércoles 1 de octubre de 2008

EUGENIO TRIAS

"El vicio lector tiene a veces, como gozosa recompensa, el encuentro de un libro necesario. Hay libros que reconcilian con la época en que se está viviendo. Sugieren que es posible rescatar palabras mil veces desconstruidas (como verdad)."

domingo 28 de septiembre de 2008

ARTURO GARCIA RAMOS

Colección de foto - liberación,    gordura,   estridente,    accoucheur,    gynaecologist.  fotosearch - buscar  fotos e imágenes  y foto clipart "Uno de los prodigios de la ficción, de la literatura, consiste en obrar el milagro de liberarnos del ser que habitamos y permitirnos encarnarnos en los que imaginamos."

jueves 18 de septiembre de 2008

VOCES


UBUWEB

miércoles 10 de septiembre de 2008

JUAN PEDRO APARICIO. Relatos cuánticos.

"Se trata de literatura en estado puro y supone arriesgar. Hay empresas editoriales a las que le importa la gran facturación y estos textos quedan para aquellas empresas a las que les interesa una propuesta distinta."

Artículo completo sobre los relatos cuánticos.

viernes 5 de septiembre de 2008

CORMAC McCARTHY

«El problema no es cómo crear personajes, sino cómo matarlos».



(Del artículo de Andrés Ibañez titulado La técnica McCarthy publicado en el ABCD de las letras)

Cormac McCarthy

miércoles 27 de agosto de 2008

ARMAS MARCELO

"Cuando los escritores entran en crisis, la seca la llamaba José Donoso, lo mejor que pueden hacer es las maletas y marcharse a una playa larga de arena amarilla, en la soledad de paseos matutinos interminables. Ahí, al borde del mar, cerca del yodo y el salitre, el aire devuelve al escritor su personalidad grande, pequeña, regular o mediopensionista."

jueves 21 de agosto de 2008

POZUELO YVANCOS, JOSE Mª



"Lo mejor que puede pasarle a una novela corta es que el lector tenga un doble sentimiento cuando la cierra: que sea una pena que haya acabado y que esa historia no precisaba nada más, que está bien así."

Jose Mª Pozuelo Yvancos

martes 19 de agosto de 2008

MANUEL RIVAS.

"Cada vez encuentro más similitudes entre andar y la literatura. Hay que andar con equipaje ligero, como Charlot."

"Un libro es un hogar, una protección."

(durante Nits d'Estiu, en Caixaforum).

lunes 11 de agosto de 2008

JOSEFINA ALDECOA

Cien escritores en español eligen 100 libros que cambiaron su vida

EL PAÍS SEMANAL ofrece a sus lectores la lista completa de diez libros que cambiaron la vida a 100 escritores en español:

1. Josefina Aldecoa.

1. Anna Karenina, León Tolstoi.

2. Madame Bovary, Gustave Flaubert.

3. Los papeles póstumos del club Pickwick, Charkes Dickens.

4. El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

5. La Regenta, Leopoldo Alas Clarín.

6. Una habitación propia, Virgina Woolf.

7. La casa de la alegría, Edith Wharton.

8. Música para camaleones, Truman Capote.

9. Las nieves del Kilimanjaro, Ernest Hemingway.

10. Mi Antonia, Willa Cather.

jueves 7 de agosto de 2008

BORIS VIAN

lunes 4 de agosto de 2008

Metaliteratura. [por Juan Bonilla]

entrar Alguien decide transportar una ficción a la realidad, acaso porque no le satisfacen ni la una ni la otra. La elegida es una ficción de Borges en la que un joven se encuentra con el anciano que será. ¿Cómo llevar ese relato a la vida, cómo sacarlo de la literatura para que alcance a ser algo más que literatura? La solución, aquí mismo.

Por Juan Bonilla

Artículo extraído de la revista cultural Zut

martes 15 de julio de 2008

CARLOS CASTÁN. Entrevista.


¿De dónde surge esa veta dura de sus personajes?


--No lo sé. Para mí es un misterio. Literariamente siempre me ha interesado ese tipo de personajes que no tienen las cosas claras, que están como a la intemperie. Esa sensación de deriva, de búsqueda de algo. Como si a la vida le pidieran más peso, menos inanidad.


Pese a la memoria selectiva que nos absuelve, en el cómputo general de una vida, quizá haya más derrotas que victorias


--Si, desde luego. El título de mi libro es de un poema de Agustín García Calvo que empezaba diciendo: "Sólo de lo negado canta el hombre / sólo de lo perdido". Habla de cómo estamos añorando un niño antiguo y cómo nadie canta de lo que tiene, ni de lo que ha conseguido. Sólo fija la mirada en lo que le falta.


Uno se encuentra por la calle a escritores que dicen: "No puedo escribir nada; esta temporada me va todo de maravilla"


--Se escribe desde el sentimiento de algo que se perdió o que cree uno que perdió. Porque el pasado se recrea y también se inventa. Muchas veces no fuimos tan felices como creemos recordar.


¿Nos reinventamos la vida?


--Si; yo creo que el recuerdo es una rama más de la ficción. Somos creadores de nuestra trayectoria de forma retrospectiva. A mí eso me interesa mucho. Es un tema desde Jorge Manrique. Hay unos procesos de idealización que no sé hasta qué punto podemos estar en la realidad y a la vez conviviendo con ellos.


La infancia asoma siempre por sus páginas. ¿Aún la siente?


--He cumplido 48 años. Es algo que me queda lejos, pero hay determinados momentos en los que la sensación que tengo es de perplejidad. De decir: ¿Pero qué me ha pasado? En uno de los relatos hay un personaje que está borracho y llama por teléfono a su madre a las tantas y le dice que antes era un niño y que no entiende qué le ha sucedido.


Pero el libro está lleno también de huellas, no sólo de ausencias.


--Creo que esto del ambiente, de las huellas, quizá obedezcan al miedo que tengo a elaborar un discurso demasiado abstracto sobre la condición humana. Creo que los detalles sitúan al lector en un espacio que puede reconocer.


Detalles como "ese cruce de piernas de ella, como una crueldad lanzada a ciegas". La crueldad como mera presencia


--Hay diferentes tipos de crueldad que me interesan. Una descarnada, gratuita, que traté en libros anteriores, en relatos realmente crueles. Pero hay otra crueldad que está en la percepción de los personajes. Un hombre apocado puede percibir crueldad en lo bella que viene una mujer. Él cree que le están exhibiendo algo inalcanzable.


También aparece la mujer como salvadora, en otros casos


--Cuando una persona, a determinada edad, siente sed de intensidad, sin querer, o piensa en viajes o en mujeres. La mujer es la que te puede salvar, dar una segunda vida. De repente, aparece un personaje que es el que te da la fuerza para romper con las cosas. El amor fou.


El alcohol aparece por todo el libro como el compañero inevitable de los perdedores


--Es que el vino aparece como un refugio al desvalido, que está a mano en todas partes. El vaso de vino es algo como iluminado. Hay dos formas de transformar las cosas: una es actuando sobre ellas, y otra transformando la percepción de lo que nos rodea. Aparte de que estéticamente el vino me interesa en lo que tiene de transgresión, de peligro y cierto riesgo de abismo.


Uno de los temas filosóficos eternos es qué aporta de verdad el mundo y qué aporta el sujeto


--No son unos relatos deliberadamente filosóficos. Pero tienen una cosa que es propia de la filosofía y es que existen muchas más preguntas que respuestas. En mis cuentos yo creo que se ve claro. No se aportan muchas respuestas, ni remedios.


Tampoco vale la vida aburguesada como remedio

--Con estos personajes se tiene la sensación de que elijan lo que elijan se arrepentirán. Uno escoge un tipo de vida más cálida, en familia, y va a estar añorando toda su vida la intensidad, creyendo que ha desperdiciado la vida. Pero si está a la intemperie, añora la casa. Aunque probablemente en cada ventana encendida haya un drama, haya un chico con un examen al día siguiente que lo que quiere es morirse, el de fuera lo que ve es escenas de felicidad.

Entrevista en El periódico de Aragón por ROBERTO MIRANDA ZARAGOZA.

La ilustración es de Lorenzo Belarre

jueves 10 de julio de 2008

Sergio Algora

marco.jpg (3 Kb)
"Hombres pelados con cuchilla,
mujeres en el sacapuntas,
niños en la mina, planetas en el zoo, estrellas en el cortejo."

Dejé mi país para ser etíope por un año.
Dejé de dictar para subordinarme.

Etiopía estaba bajo la nieve.
La fiebre la había helado.

El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado.
Los buitres habían construido allí una nueva ciudad.
Los niños, como heraldos, soplaban los cuernos
arrancados de las reses.
Los ancianos se convertían en pergaminos.

El ganado se reducía a cenizas.
Los adivinos contemplaban el humo
y las heces.
Los brujos traducían los poemas del premio Loewe.
Nos dábamos por el culo sin cesar,
tiritando en las chozas.

Cada nevada exterminaba una tribu.
Nos quedábamos con sus cuerpos y con sus enseres.

Parecía que un sueño invernal
iba a terminar con el hambre.

Llegaron los renos y Santa Claus
y cargaron en el trineo los leones famélicos
que se exhibían en el palacio presidencial.
Le dimos un león a la uno,
dos a la dos, tres a antena tres, cuatro a la cuatro,
cinco a la cinco, seis a la sexta, una jirafa a la once,
todo el oro de África a todos los santos,
el único clítoris mayor de dieciocho años
al único dios.

El entrenador de dios,
colocó el clítoris africano en el centro del campo
de un chochito blanco
y lo hizo debutar en el mundial.

jueves 3 de julio de 2008

FRIEDRICH VON HADENBERG (NOVALIS). Poesía es poesía.

fotografia de Friedrich Von Hardenberg Novalis
"La poesía se maneja con dolor y cosquillas,
con ganas y desgana,
error y verdad,
salud y enfermedad,
ella mezcla todo para su gran fin de fines:
la elevación del hombre sobre sí mismo".

viernes 27 de junio de 2008

JUAN MALPARTIDA.

LETRAS LIBRES /  (De click para agrandar)

Escribe con las palabras que puedas llevar mientras caminas, y el camino es largo;

escribe como si indicaras la hora sabiendo la extrema movilidad del tiempo;

escribe como quien dice adiós, como quien no ha llegado siquiera al papel en donde escribe;

escribe sin escribir, sin decir palabra, de ti mismo, en ti mismo, de nadie;

escribe sabiendo que tu última palabra no es la palabra última porque más allá de ella hay mil palabras y una más;

escribe para pasar el tiempo y que el tiempo pase sin saber dónde;

escribe porque en la palabra mar hay agua y es un vacío, y esto enseña a vivir y también a morir;

escribe, no para decir palabras sino para que ellas te digan;

escribe –como esta tarde que al caer se tensa y se extiende- la palabra del otro lado, la que dibuja el vacío de la palabra, un poco de sonido entre dos tiempos a la deriva.

Juan Malpartida

De la antología A favor del tiempo

viernes 20 de junio de 2008

JOSE MANUEL GONZÁLEZ.

"La poesía, el impulso creativo, que no prende, que no contagia, no sirve de nada, y aquella que junto a la magia y la búsqueda del misterio no deleita, o al menos no inquieta, se recoge sobre sí misma hasta desaparecer."

viernes 13 de junio de 2008

PHILIPPE JACCOTTET



"Mi biografía son mis libros. Y en ellos hay luz y sombras. Mi escritura no es un viaje de la oscuridad a la claridad, sino una trayectoria llena de curvas, idas y vueltas, que se va repartiendo entre ambos espacios."

Philippe Jaccottet
Pájaro siempre escondido,
voz que nos ignora siempre
como si ignorara la queja,
voz sin melancolía.
Voz unida a la noche,
voz ligada a la luna
como a su blanco cándido
o al tazón que la sacia.
(¡Cómo la hemos seguido,
quien sólo le huye a la noche!)
Tierno cohete que sube
girando en la oscuridad,
la más viva de las aguas,
fuente en los follajes.
(¡Cómo la hemos mirado,
a quien sólo viste la noche!)
Arroyo escondido en la noche.
Poema inédito en español,
traducido por Rafael-José Díaz.

martes 10 de junio de 2008

FERNANDO LÁZARO CARRETER


"Asi como el estudio de la Música sólo puede realizarse oyendo obras musicales,
el de la literatura sólo puede hacerse leyendo obras literarias."

lunes 12 de mayo de 2008

GEORGE STEINER. ERRATA: EL EXAMEN DE UNA VIDA.

Errata: el Examen de una Vida. George Steiner.

"Crecí poseído por la intuición de lo particular, de una diversidad tan numerosa que ningún trabajo de clasificación y enumeración podría agotar. Cada hoja difería de todas las demás en cada árbol (salí corriendo en pleno diluvio para cerciorarme de tan elemental y milagrosa verdad). Cada brizna de hierba, cada guijarro en la orilla del lago eran, para siempre, "exactamente así". Ninguna medición repetida, hasta la calibrada con mayor precisión y realizada en un vacío controlado, podría ser exactamente la misma. Acabaría desviándose por una trillonésima de pulgada, por un nanosegundo, por el grosor de un pelo ‑rebosante de inmensidad en sí mismo‑, de cualquier medición anterior. Me senté en la cama intentando controlar mi respiración, consciente de que la siguiente exhalación señalaría un nuevo comienzo, de que la inhalación anterior era ya irrecuperable en su secuencia diferencial. ¿Intuí que no podía existir un facsímil perfecto de nada, que la misma palabra, pronunciada dos veces, incluso repetida a la velocidad del rayo, no era ni podía ser la misma? (mucho más tarde aprendería que esta ausencia de repetición había preocupado tanto a Heráclito como a Kierkegaard)".

STEINER, George: Errata. El examen de una vida.


miércoles 30 de abril de 2008

TENNESSEE WILLIAMS

Tennessee Williams, American Playwright

"¿Entienden lo que quiero decir, es decir, con cuánta intensidad lo digo?"

lunes 28 de abril de 2008

JAVIER MARÍAS. La dificultad de contar.




"Habla sobre la imposibilidad de contar lo sucedido. Lo último que se puede contar cabalmente, sin contradicción, es aquello que no ha sucedido. En cambio contar los hechos, contar la historia es prácticamente imposible."

jueves 24 de abril de 2008

l'INVITATION AU VOYAGE [por David Gautier]

jueves 17 de abril de 2008

OUKA LEELE. Lenguaje.



Entrevista de El Cultural.

lunes 14 de abril de 2008

JUAN MANUEL DE PRADA





«Suelo leer casi siempre tumbado en un sofá, con luz natural. Y no todo lo que me gustaría, o lo que debería. Ocurre que, según te vas haciendo más escritor, te vas haciendo menos lector. Y estoy convencido de que la decadencia de muchos escritores tiene que ver con que dejan de leer. La literatura es, de algún modo, el zumo que se destila de la lectura

Juan Manuel de Prada

Fuente: ABCD

miércoles 9 de abril de 2008

Amarillo. Un libro de FÉLIX ROMEO.

La entrevista completa está aquí.

jueves 3 de abril de 2008

ROLAND BARTHES

Barthes
"... la unidad ideológica de la burguesía ha producido una escritura única, y que en los tiempos burgueses (es decir, clásicos y románticos), la forma no podía estar desgarrada porque la conciencia no lo estaba; y que, al contrario, desde el momento en que el escritor ha dejado de ser un testigo de lo universal para convertirse en una conciencia desgraciada (hacia 1850), su primer gesto ha sido elegir el compromiso de su forma, ya asumiendo, ya rechazando la escritura de su pasado. La escritura clásica, pues, ha estallado y la Literatura entera, desde Flaubert a nuestros días, se ha convertido en una problemática del lenguaje."

viernes 28 de marzo de 2008

JOSE MARIA MERINO. [por Santiago Velázquez]

La novela es el gran artefacto que cuenta la vida. La experimentación tiene que ver más con las técnicas narrativas. Es muy difícil desfigurar la novela para que no toque la vida, para que se aleje tanto de ella que no la reconozcamos. La novela es el ámbito de la libertad. Ahora que casi todo está hecho, todavía es posible encontrar maneras de narrar que te permitan contar con eficacia aquello que te interesa.


Los finales de siglo siempre son desconcertados y desconcertantes. Es difícil hacer previsiones. Las herencias de los siglo XIX y XX están ahí, y no se pueden eludir. La novela es un género que se pone fácilmente al servicio de quien quiere usarlo. Lo único que se ha acabado es la escritura ingenua e inocente. La novela de ahora es un problema de arrojo, de inteligencia, de ganas de contar cosas y de imaginación. No hay que plantearse la superación del pasado sino la herencia que nos aporta, lo que hay detrás te alimenta. Es absurdo escribir novelas inocuas. Debería estar prohibido. Hay que escribir novelas con retos literarios, donde el que escribe se la juega. La novela puramente entretenida no vale para nada. Vivimos en la sociedad del entretenimiento y, en ese sentido, la novela no puede entretener, tiene que fascinar, perturbar.

© Santiago Velázquez 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

martes 25 de marzo de 2008

EDUARDO MENDOZA y la escritura. [por David Benedicte]

Nadie de mi generación ha escapado de su influencia [habla de Benet]. Me recomendaba no ponerme a escribir algo si el resultado no era incierto. Si sabía el final, mejor dejarlo.

Benet tenía una idea propia de la literatura, cosa que se está perdiendo hoy por hoy. Ahora hay gente que cree que tiene cosas que contar y las cuenta, sin pararse a recapacitar sobre ello. Hay que hacer una operación literaria. Benet había leído muy bien a Faulkner y a Dickens, y tenía grandes fobias. Para empezar a escribir se debe haber hecho antes el máster sobre lectura. Y dudo de que se haga correctamente en estos tiempos que corren. Hay que estar constantemente yendo a hacer el bachillerato.

miércoles 19 de marzo de 2008

LOS MUTANTES [por Carmen Álvarez Madrid]

Escritores contra la naftalina

Huyen del término generación pero, casi sin quererlo, se han unido en un grupo y bajo un nombre: los mutantes | Las nuevas voces de la narrativa española comparten gustos y, sobre todo, variedad de estilos.

(por Carmen Álvarez Madrid para el periódico ADN)

Algunos de los autores de <i>Mutantes</i>.

Algunos de los autores de Mutantes.

C. Álvarez Madrid

"Las etiquetas siempre son estúpidas, pero es un paraguas donde cobijarte", afirma el sevillano Braulio Ortiz. Él es uno de los veinte autores seleccionados por Julio Ortega y Juan Francisco Ferré en Mutantes. Narrativa española de última generación (editorial Berenice), un volumen que pretende alzarse como altavoz de las nuevas opciones de la literatura hecha en España y que compila textos de Germán Sierra, Agustín Fernández Mallo, Mercedes Cebrián o Eloy Fernández Porta.

Sin embargo, no son lo que se dice una generación o un grupo literario al uso. Más bien la suya es la unidad de la diferencia. No comparten años -han nacido entre la década de los sesenta y las setenta-, tampoco estilos o temáticas. Ni siquiera son un grupo de amigos. Como los definió Luis Alberto de Cuenca en la presentación en Madrid de este libro, su unidad reside en que todos se han empeñado en "quitarle la naftalina" a la narrativa española de los últimos tiempos.

Ahondando un poco más, sí aparecen nuevas semejanzas. Viviendo en el tiempo que viven es normal que las nuevas tecnologías les hayan influido. También el cine o incluso el lenguaje periodístico, como insiste Fernández Porta. Algunos han escrito guiones, otros dirigido cortometrajes o han optado por el cómic. Y todo eso queda patente en su manera de narrar.

"Yo soy incapaz de escribir si no estoy conectado a un ordenador. Y no se escribe igual en un ordenador que a mano. No se corrige igual. No buscas la información de la misma manera...", ejemplifica Sierra, autor de Efectos secundarios y Alto voltaje. Por su parte, Javier Fernández -editor de Berenice y otro de los mutantes- va más allá y no tiene reparos en crear un relato como si fuesen -incluso estéticamente- noticias de un periódico.

De la nocilla al after pop

También comparten un cierto anti-idealismo, en la forma en que no aspiran encontrar un modelo literario perfecto si no ir aportando modificaciones. De ahí, lo de mutantes. "Cuando uno crea mutaciones se crean soluciones, pero también surgen nuevos problemas. La diversidad es nuestra característica", resume Sierra.

"Somos la generación que sabe que cada vez todo es más confuso pero, a la vez tenemos más posibilidades", afirma Inma Turbau. Y, sobre todo, la generación de la globalización, ya que, como se pregunta Turbau, ¿tiene sentido hablar de literatura española cuando leemos, traducimos y estamos influenciados por autores de todo el planeta?

En cierta forma, se sienten sucesores de la corriente posmoderna de Estados Unidos o el cyber punk porque como dice Ferré, coordinador del volumen, "no reniegan de lo que han aprendido de los maestros" si no que intentan dar una vuelta de tuerca sobre lo ya hecho. De nuevo son mutantes, aunque en algunos sectores de la crítica también se les conoce como generación nocilla (por Nocilla's dream, de Fernández Mallo) o los afterpop (por el ensayo de Fernández Porta).

"Muchos de nosotros hemos sentido cierta orfandad. La literatura que nos precedía no nos servía como referencia. A mi, por ejemplo, me gusta más Gómez de la Serna que autores posteriores", reconoce Jordi Costa. Por eso se sienten a gusto bajo la etiqueta de mutantes y unidos en un grupo que los reúne en su diversidad. Pero la mutación no ha hecho más que comenzar. Como aventura de Cuenca, "dentro de diez o quince años estos autores estarán en los manuales".

lunes 17 de marzo de 2008

FRANCISCO AYALA



"El arte, como proceso espiritual, como actuación, consiste en desprender de la realidad una apariencia orientada por la brújula del sentido estético, no de otro modo que la máquina del fotógrafo desprende una apariencia exactísima, y, sin embargo, independiente, de los objetos colocados en su campo. El toque del arte consiste en herir a la Naturaleza en su talón de Aquiles, en ese punto vulnerable, sensible, cuyo contacto -así también en la mujer; así en la caja de caudales- basta a lograr la apertura de su entraña estética.


(...)


Nos ha tocado a nosotros sondear el fondo de lo humano y contemplar los abismos de lo inhumano, desprendernos así de engaños, de falacias ideológicas, purgar el corazón, limpiar los ojos, y mirar al mundo, con una mirada que, si no expulsa y suprime todos los habituales prestigios del mal, los pone al descubierto y, de ese modo sutil, con sólo su simple verdad, los aniquila."

Fuente Epdlp

jueves 13 de marzo de 2008

PROLOGO DIFÍCIL, PERO CLARO Y CONTUNDENTE, PARA UNA EXPERIENCIA VITAL [por Jordi Serra i Fabra]

No hay un método para escribir.
No existe un manual.
Cada escritor, en sí mismo, es un mundo aparte, un ente único, diferente, que se guía por instintos, fuerzas incontrolables, pasiones, fiebres y arrebatos mientras se alumbra con el sol de su propio universo. Y hablo de escribir, no de ser profesional o aficionado. Sólo escribir. Pasar horas, días, semanas, meses y años delante de un folio, pluma en mano, o sentado frente a un ordenador, es algo difícil de explicar y analizar, algo que va más allá del placer o la vocación. Escribir es la soledad máxima, y por contra, la compañía global. Tú y tus personajes. Es la libertad.
Y la libertad no admite métodos ni manuales.
Entonces, te preguntarás qué diablos tienes en las manos.
Es una buena pregunta.
No lo sé. O por lo menos no estoy seguro de saberlo.
No he querido escribir un método o un manual. Sólo intento explicar lo que pienso, lo que siento, y lo que creo que es para mí mismo el arte de escribir. Alejandro Jodorowsky dice que si eres (o te sientes) afortunado, si la vida te ha bendecido con un don (o crees tenerlo), debes compartirlo con los demás, y regalar incluso parte de ello sin esperar nada a cambio. Supongo que yo lo hago a través de mis novelas, pero durante años de charlas en colegios, escuelas superiores o universidades en España y Latinoamérica, hablando de este tema y respondiendo a las inquietudes de quienes sienten de alguna forma esa llama en su ser, me he dado cuenta de que lo que más les interesa de mí es saber cómo escribo. Y responder a ese “cómo” no es fácil. Por esta razón me he arriesgado a ponerlo todo aquí, es decir, a responder esa pregunta y “escribir de cómo escribo”. Compartir mi experiencia con otros candidatos a plumífero también es una forma de llevar aquello que más amo hasta las últimas consecuencias, habida cuenta de que no soy, ni me siento, un maestro, profesor, erudito o intelectual capaz de disertar sobre lo divino y lo humano de la literatura.
Cuanto sigue es mi propio universo creativo puesto en solfa, la forma en que trabajo, la manera como funcionan mi sistema y mis neuronas, lo que pienso, lo que me parece importante, lo que siento al plantearme o escribir una novela, un relato o un cuento, y con ello tratar de ayudar, echar una mano para que tú, lector, y tú, lectora, deshagas el nudo gordiano que puedas tener. Y he dicho novela, relato o cuento. Aquí no voy a hablar de poesía, porque esa es otra página con palabras mayúsculas. Más que un "escritor", siempre me he sentido un novelista, un narrador. A veces digo que hay una energía flotando y un público esperando, y que yo estoy en medio, la capto, la convierto en palabras y la conduzco a ese público, a modo de filtro u ordenador capaz de haber dado con su piedra filosofal.
Voy a tratar de explicar cómo resolver problemas, cómo crear personajes, como elaborar diálogos, y por supuesto hablaré de la forma en que yo escribo, que es la mía, no la de García Márquez ni la de Saramago o Delibes. Sólo la mía. Técnica, estilo, ritmo, estructura... y guión. Muchos amigos míos me repiten que ellos no podrían escribir con mi manera de trabajar. Y lo mismo me sucede a mí con relación a la suya. Estos escritores (hablando en términos mayoritarios) son los que tienen una idea, unos personajes, y con esto inician una historia. Los dejan actuar y moverse libremente, de manera que ellos conducen el relato y el escritor les sigue mientras va tecleando y tecleando. Y es un método tan bueno como cualquier otro sí les funciona y se sienten cómodos con él. Mi sistema no puede ser más opuesto: hago un guión lo más elaborado posible, y no comienzo a escribir la novela en su versión definitiva hasta que ese guión es un bloque homogéneo y sin fisuras. Elaborando el guión lo pruebo todo, diez, veinte caminos, me detengo, sigo, pienso, corto, tacho, investigo, imagino cada escena como si fuera una película que tengo en la mente. El resultado es que al escribir el libro tengo su control, conozco a los personajes porque soy su padre y su madre, yo los he parido, sé cuántas páginas de extensión me alcanzará la historia, conozco su ritmo, sus secretos, he creado el estilo más adecuado. “Sólo” hay que escribirlo.
Por lo tanto, este es MI sistema (Sistema es una palabra más lógica que Método), ni mejor ni peor. Una forma de trabajar tan propia como lo es la suya para cada autor. No voy a dar fórmulas mágicas ni a desvelar nada que cualquiera, con tranquilidad y tiempo, podría hallar por sí mismo. No voy a descubrir nada nuevo, tenlo por seguro. Hablaré de lo que sé y de la manera en que sé explicarlo, con honradez y respeto. Si al terminar de leerlo todo he conseguido aclararte algo, me sentiré satisfecho y honrado. Si puedes aprovechar en tu beneficio aunque sólo sea un pequeño tanto por ciento de lo que sigue, sonreiré feliz.
Alguien me dijo al hablarle de escribir este libro: “Los magos no revelan sus trucos al público”.
Pero yo no soy un mago.
Todos los libros citados en esta obra (así como los fragmentos y/o capítulos reproducidos a lo largo de sus páginas, títulos o meros ejemplos literarios), han sido escritos por mí en los últimos años, desde mi debú profesional en 1972. No hay pues referencias a otros autores o novelas atendiendo a lo expuesto hasta ahora. Sólo puedo explicar lo hecho por mi mismo según ese sistema del que he hablado. Y me consta que algunas de mis teorías son muy opuestas a las mayoritarias y muchas de mis normas son objeto de debate (cuando no de enfrentamiento directo). Así que creo que esto las hace únicas.
Una última advertencia para navegantes: voy a hablar del “escritor” en abstracto, en neutro, como queráis llamarlo, refiriéndome tanto a masculino como a femenino, para evitar pasarme todo el libro diciendo el/la escritor/a o buscando construcciones afines. Y esto es una demostración de las muchas decisiones que el escritor debe tomar al encarar cada una de sus obras. Hay muchas preguntas y ha de encontrar la respuesta adecuada para cada una, y si no la encuentra, ha de arriesgarse y lanzarse con la que mejor le parezca de acuerdo con su instinto.
¡Ah, el instinto! (ya salió la palabra).
Gracias a todos los chicos y chicas (y no tan chicos ni tan chicas) que en estos años me ha obligado-impulsado a escribir este libro.
Feliz viaje.

Jordi Sierra i Fabra, 2006

jueves 6 de marzo de 2008

El ensayo literario. [por Bárbara Jacobs]

El ensayo literario es una forma de expresión escrita en prosa y en primera persona del singular. Es una comunicación personal, desinteresada, sin otra pretensión que la de comentar algo, desde la costumbre de rascarse hasta la desaparición del ferrocarril, la lectura de un libro, la visita de un amigo, el desuso de la máquina de escribir.

Un ensayista escribe sobre lo que sea, con cohesión pero sin una meta predeterminada. Un ensayo literario es un fragmento de conversación que se lleva a cabo sobre papel y con un interlocutor imaginario. Refleja sin agotarlo el parecer del ensayista alrededor de una minucia o de un tema trascendental. Puede ser breve o no tanto, pero nunca muy extenso; en todo caso, no demasiado. Un ensayista, o un buen ensayista, se expresa con gracia y con tacto, porque intuye o sabe con qué tono hablar y cuándo callarse para no perder al lector.

Un ensayo literario no es la exposición de un tema; es apenas un comentario acerca de cualquier asunto; no llega a ser una opinión. El ensayista literario prefiere agradar que convencer; jugar una travesura al lector en vez de ganarle la partida o, menos, derrotarlo. Si en cada época florece un género literario más que otros, creo que en la nuestra el que va a florecer, o acabar de florecer, es el ensayo literario, el personal, éste que describo y que, si ha sido practicado por un modelo insuperable como Michel de Montaigne desde el siglo XVI, todavía tiene tela de la que cortar.

La soltura del ensayista (Charles Lamb era tartamudo) resulta de horas de calentamiento, no es espontánea ni está hecha de sobras; no es el último recurso de un mal narrador. El ensayo literario puede tratar de literatura, pero no toda prosa que lo hiciera sería un ensayo literario: como tampoco habrá de serlo cualquier ensayo, tratara de lo que tratara, sólo porque estuviera bien o correctamente escrito.

El ensayo literario es poco frecuentado por autores y por lectores porque es un género muy exigente. Es marginal para poder ser libre. Pierde autores y lectores pero no se desgasta. Hay diferentes tipos de ensayistas literarios. Las maneras de abordar un ensayo también varían y quizá son tan amplios los estilos que escapan a una clasificación o a una definición que los contenga a todos. Quiero decir que Juan de Mairena de Antonio Machado es tan lección del género como lo es Otras inquisiciones, de Jorge Luis Borges. Pero, mientras que el Mairena puede ser asimismo una novela, el de Borges es estrictamente un volumen de ensayos literarios, cosa a la que de igual modo se atendría a ser Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg, es decir, una recopilación de ensayos literarios.

Hay narradores (Borges, Ginzburg) y poetas (Machado, Borges) que además son ensayistas que practican tanto el ensayo, digamos, amplio, como el personal, el literario, el que es creación pura puesto que es desinteresado. Me explicaré mejor si recurro nuevamente a Borges. Su Historia de la literatura inglesa, por ejemplo, es un ensayo. Pero no lo llamo «literario» porque, a diferencia de los textos reunidos en Otras inquisiciones, que sí llamo «literarios», aquél tiene meta, es la exposición de un tema, la información que transmite es incontrovertible: en la selección de datos, en la categoría, el valor que tiene como opinión es secundario al histórico. Por supuesto que la calidad de la escritura es altamente literaria también en la Historia...; pero el ensayo amplio no es creación pura. Es que hay que señalar y definir las diferencias para entendernos.

No es cierto, creo yo, que hoy en día la «mezcla de géneros» convierta cualquier texto en todos, o en casi todos, los géneros. Cada género sigue siendo sí mismo, incluso el llamado «mezcla de géneros»: y otra cosa es un mismo libro en el que se reúnan diferentes géneros de textos: cuento, ensayo, comentario, etcétera, que constituyen un libro con mezcla de géneros. Como un ejemplo, pienso en Movimiento perpetuo, de Augusto Monterroso.

Quise incluir en este elusivo cuarteto El sistema periódico, de Primo Levi. Consiste en veintiún ensayos literarios, cada uno relacionado con un elemento químico. Si del conjunto se desprenden (veintiún) aspectos de la vida del autor, habrá lectores que supongan que se trata de la autobiografía de Levi. No los voy a desmentir, pero sí condescendería a calificar los ensayos literarios de Levi como autobiográficos, siempre y cuando se tenga presente que igualmente lo es todo lo que hace el hombre, literario o no.

ABCD de las letras


miércoles 27 de febrero de 2008

VICTOR SKLOVSKI

VICTOR SKLOVSKI.- SOBRE LA PROSA LITERARIA (Libros de Lance - Literatura)

"Al ingresar en la Universidad rellené para Semión Afanásievich Venguérov una encuesta: manifestaba allí mi intención de fundar una nueva escuela literaria, que en particular se propondría demostrar que la labor de Venguérov es inútil. El gran bibliográfico, el creador de cúmulos incompletos de nubes, tomó mi encuesta, la leyó y la metió en una carpeta. Hace poco la vi en el Museo de Literatura. La encuesta me sonreía con cierta ironía: yo la miré con envidia."

domingo 24 de febrero de 2008

ALEJANDRA PIZARNIK

miércoles 20 de febrero de 2008

Alain Robbe-Grillet y el Nouveau roman.

Muere el guionista y novelista francés Alain Robbe-Grillet.
Robbe-Grillet
Fue uno de los autores más destacados del género Nouveau roman, movimiento conocido también como antinovela o literatura objetiva, pues más allá del significado, más allá del absurdo, el mundo existe y la función del escritor es describir la apariencia de las cosas. Fue un movimiento que surgió tras la II Guerra Mundial y procuraba entre otras cosas desafiar deliberadamente al lector huyendo de los juicios de valor. Robbe-Grillet en su obra busca la neutralidad psicológica y concibe la tarea del narrador como si se tratara de la del cineasta que se limita a captar imágenes.
"Por formación no soy ni escritor ni cineasta, soy matemático, soy botánico. A los 20 años fui agrónomo, a los 30 fui novelista, a los 40 cineasta, a los 60 pintor. Pero a los críticos les gusta etiquetar a la gente, que uno sea una sola cosa por vez. Cuando escribí la primera novela dijeron: 'Y, pobre, no sabe, es ingeniero y se cree que con agarrar una lapicera y escribir, ya está'. Así consideraron mis primeros libros. Después hice mi primera película y dijeron: 'Y bueno, es un novelista, se cree que con agarrar una cámara, ya está'. Diría bromeando que cuando hice mi primera película me reconocieron como novelista y así sucesivamente."
"¿Qué queda del nouveau roman? Quedo yo. Y Flaubert. Flaubert ya hacía nouveau roman, ¿o no?".

martes 12 de febrero de 2008

Julio Cortazar está vivo.


miércoles 6 de febrero de 2008

Para quién escribo. [Vicente Aleixandre]

I

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista,
El periodista o simplemente el curioso.
No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para
Su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice
Admonitorio entre las tristes ondas de música.
Tampoco para el carruaje, ni para su oculta señora
(Entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).
Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
Corre por la calle como si fuera abrir las puertas a la aurora.
O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
Chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
Le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.
Para todos los que no me leen, los que no se cuidan
De mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoran).
Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura,
Viviendo en el mundo.
Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
Paridora de muchas vidas, y manos cansadas.
Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
Angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
Al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
Preguntó y no le oyeron.
Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
Escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
Pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
Oírme,
Está mi palabra.
©Vicente Aleixandre
De: En un vasto dominio
II
Pero escribo también para el asesino. Para el que con
Los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió
Muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.
Para el que se irguió como torre de indignación, y se
Desplomó sobre el mundo.
Y para las mujeres muertas y para los niños muertos, y
Para los hombres agonizantes.
Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la
Ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.
Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón,
Su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de
Depredadores.
Y para el ejército de depredadores, que en una golpeada
Final fue a hundirse en las aguas.
Y para esas aguas, para el mar infinito.
Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación
Casi humana, como un pecho vivido.
(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar,
El corazón del mar está en ese pulso.)
Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final,
En cuyo seno alguien duerme.
Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador
Y el naciente, el finado y el húmedo, el seco
De voluntad y el híspido como torre.
Para el amenazador y el amenazado, para el bueno
Y el triste, para la voz sin materia
Y para toda la materia del mundo.
Para ti, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar,
Estás leyendo estas letras.
Para ti y todo lo que en ti vive,
Yo estoy escribiendo.

©Vicente Aleixandre

domingo 3 de febrero de 2008

I can hear your heart [Aidan John Moffat].

viernes 1 de febrero de 2008

EL bloqueo

Es una dura palabra pero mi situación actual me ha inspirado estas lineas.
Llevo bastante tiempo sin escribir. Me cuesta mucho encontrar el tiempo y he descubierto que escribiendo a ratos solo genero basura.
No es la primera vez. En estos momentos me planteo mi calidad, mi vocación...

Así que dejo aquí un dos por uno. Por un lado es abro una pequeña tertulia para que conteis como os enfrentáis al tan temido bloqueo (hay quien no cree en estas cosas) y por otro lado puede ser una propuesta para nuestros propios escritos que hace tiempo que no proponemos ningún tema. Y se supone que esto es un taller participativo.

miércoles 30 de enero de 2008

Los cuentos y Haruki Murakami.

Detalle de la cubierta de un libro sobre Haruki Murakami. "Uno de los placeres de escribir cuentos es que no se tarda tanto tiempo en terminarlos. Generalmente me lleva alrededor de una semana dar a un cuento una forma presentable (aunque las correcciones pueden ser interminables). No es como la total entrega física y mental que se requiere durante el año o los dos años que tardas en redactar una novela. Entras en una habitación, terminas tu trabajo y sales. Eso es todo. Para mí, al menos, escribir una novela puede parecer una tarea que nunca acaba y a veces me pregunto si voy a salir vivo del empeño. Así que encuentro que escribir cuentos es un cambio de ritmo necesario.

Otra cosa agradable de escribir cuentos es que puedes crear un argumento a partir de los detalles más nimios..., una idea que brota en tu mente, una palabra, una imagen, cualquier cosa. En la mayoría de los casos es como la improvisación en el jazz, y el argumento me lleva a donde a éste le plazca. Y otra cosa buena es que en el caso de los cuentos no tienes que preocuparte por el fracaso. Si la idea no sale como esperabas, te encoges de hombros y te dices que no todas pueden salir bien. Incluso en el caso de maestros del género como F. Scott Fitzgerald y Raymond Carver –hasta en el caso de Chéjov– no todos los cuentos son obras maestras. Para mí esto es un gran consuelo. Puedes aprender de tus errores y usarlos en el siguiente cuento que escribas. En mi caso, cuando escribo novelas me esfuerzo mucho por aprender de los éxitos y los fracasos que experimento cuando escribo cuentos. En ese sentido, para mí el cuento es una especie de laboratorio experimental como novelista. Es difícil hacer experimentos como a mí me gusta dentro del marco de una novela, de modo que sé que, sin cuentos, la tarea de escribir novelas resultaría aún más difícil y exigente..."

www.murakami.ch

www.elcultural.es

viernes 25 de enero de 2008

¿Qué es escribir? [Jean Paul Sartre]

" El poeta en cada palabra, por el solo efecto de la actitud poética, realiza las metáforas en las que soñaba Picasso cuando deseaba hacer una caja de fósforos que fuera toda ella un murciélago sin dejar de ser una caja de fósforos. Florencia es ciudad, flor y mujer y es también ciudad-flor, ciudad-mujer y muchacha-flor. Y el extraño objeto que se muestra así posee la liquidez del río y el dulce ardor leonado del oro, y, para terminar, se abandona con decencia, y prolonga indefinidamente, por medio del debilitamiento continuo la e muda, su sereno regocijo saturado de reservas. A esto ha de añadirse el esfuerzo insidioso de la biografía. Para mí, Florencia es también cierta mujer, una actriz norteamericana que actuaba en las películas mudas de mi infancia y de la que he olvidado todo, salvo que era larga como un guante de baile, que siempre estaba un poco cansada y era casta, que siempre representaba papeles de esposa incomprendida y que se llamaba Florencia y yo la amaba. Porque la palabra, que arranca al prosista de sí mismo y lo lanza al mundo, devuelve al poeta, como un espejo, su propia imagen. Esto es lo que justifica la doble empresa de Leiris, quien por un lado, en su Glossaire, trata de dar a ciertas palabras una definición poética, es decir, que sea por sí misma una síntesis de implicaciones recíprocas entre el cuerpo sonoro y el alma verbal y, por otro, en una obra todavía inédita, se lanza a la busca del tiempo perdido, tomando como guías ciertas palabras especialmente cargadas para él de valor afectivo. Así, pues, la palabra poética es un microcosmos. La crisis del lenguaje que se produjo a comienzos del siglo fuen una crisis poética. Sean cuales fueren los factores sociales e históricos que la produjeron, esta crisis se manifestó por accesos de despersonalización del escritor ante las palabras. No sabía servirse de ellas y, según la célebre fórmula de Bergson, sólo las reconocía a medias; se acercaba a ellas con una sensación de extrañeza verdaderamente fructuosa: ya no le pertenecían, ya no eran para él, pero, en esos espejos desconocidos, se reflejaban el cielo, la tierra y la propia vida. Y, finalmente, se convertían en las cosas mismas o, mejor dicho, en el corazón negro de las cosas.


(...)


Pero este esquema no tiene nada de común con eso que llaman ordinariamente un esquema verbal: no preside la construcción de un significado. Se acercaría más bien al proyecto creador por el que Picasso predetermina en el espacio, antes incluso de tocar su pincel, esa cosa que se convertirá en un saltimbanqui o un arlequín. Huir, huir allá, advierto que hay pájaros borrachos, pero, oh, corazón mío, oye el canto de los marineros.
"


jueves 17 de enero de 2008

Yves Bonnefoy

La materia de la poesia es la meditacion de la muerte.
La rapidité des nuages

Le lit, la vitre auprès, la vallée, le ciel,
La magnifique rapidité de ces nuages.
La griffe de la pluie sur la vitre, soudain,
Comme si le néant paraphait le monde.

Dans mon rêve d'hier
Le grain d'autres années brûlait par flammes courtes
Sur le sol carrelé, mais sans chaleur.
Nos pieds nus l'écartaient comme une eau limpide.

O mon amie,
Comme était faible la distance entre nos corps !
La lame de l'épée du temps qui rôde
Y eût cherché en vain le lieu pour vaincre.

(Ce qui fut sans lumière - Mercure de France, 1987)

La rapidez de las nubes

La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.

En mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh amiga mía,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer!
[Traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán]

lunes 14 de enero de 2008

Cuestión de edad. [por Felix Romeo]

30 AÑOS. «No se puede ser novelista a los 30 años», afirma Alessandro Piperno en un artículo para el Vanity Fair italiano. Alessandro Piperno (Roma, 1972) tuvo un gran éxito en Italia con su primera novela, Con las peores intenciones (publicada aquí por Mondadori, sin tanta fortuna). Piperno, judío como tantos buenos escritores italianos, Primo Levi, Natalia Ginzburg, Bassani o Elsa Morante, afirma que no se puede ser novelista a los 30 años por una «ley de la naturaleza tanto como por una cuestión técnica».

Luego afirma que eso se hace evidente en las últimas novelas de Cormac McCarthy, como La carretera (Mondadori), y en los libros que Philip Roth empezó a escribir tras cumplir cincuenta años, como Patrimonio (Seix Barral).

110 AÑOS. Hokusai, autor de las Treinta y seis vistas del Monte Fuji (recién publicadas por Electa, de la mano de Jocelyn Bouquillard), creía lo mismo que Alessandro Piperno, pero sobre la pintura: «A los seis años tenía la manía de dibujar la forma de las cosas. A los cincuenta, había publicado infinidad de dibujos, pero de los pintados antes de los setenta años ninguno merece la pena. A los setenta y tres, finalmente aprendí algo sobre la calidad verdadera de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, hierbas o árboles. Por eso, a los ochenta habré hecho un cierto progreso, a los noventa habré penetrado el significado más profundo de las cosas, a los cien habré hecho realmente maravillas y a los ciento diez, cada punto, cada línea, poseerá vida propia».

El pintor japonés, que durante buena parte de su vida se dedicó a ilustrar novelas históricas, sobre las que ahora se puede saber algo más gracias al ensayo de Carlos Rubio, Claves y textos de la literatura japonesa (Cátedra), murió a los 89 años, en 1849... Sin duda, dolido por no haber podido penetrar con su pintura el significado más profundo de las cosas.

71 AÑOS. Nicolas Poussin vivió setenta y un años, pero los últimos fueron de gran sufrimiento: los temblores le impedían pintar y dibujar con la habilidad que le había hecho famoso. Es muy emocionante ver Poussin y la Naturaleza en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Poussin y la Naturaleza permanece abierta hasta mañana, y dentro de un mes, y hasta mayo, se exhibirá en el Metropolitan de Nueva York.

Me gusta mucho el mimo con que Poussin pinta la cara de sus personajes: el deseo, el éxtasis, el dolor, el cansancio, el sueño... Miraba la Naturaleza atentamente, pero miraba más, con su afán clásico, al hombre y, sobre todo, a las mujeres: «La pintura es una imitación de todo lo que hay bajo el sol, realizada con líneas y colores sobre una superficie; su finalidad es la de agradar».

MENORES. Jesús Llorente, editor de Acuarela (acuarelalibros.com), entrevista en el número de enero de Rockdelux a Dennis Cooper, recién cumplidos los 55 años, a propósito de Chaperos (El tercer hombre; prólogo y traducción de Juan Bonilla), su última novela publicada en España. Dice Dennis Cooper que algunos, como Alex James, líder de la banda de pop británica Blur, o como Marilyn Manson tienen miedo a ser entrevistados por él, quizá porque creen que es un psicópata pervertido o porque no quieren relacionarse con alguien que escribe sobre sexo con menores.

En su blog (denniscooper-theweaklings.blogspot.com), escribe de arte (recomienda, por ejemplo, a una interesante artista de Osaka, Ken-Ichi Murata, que nació en 1957 y que hace fotografías que recuerdan a las de Andrés Serrano), escribe de asuntos bizarros y sexuales y también, y especialmente, de literatura. Hace una semana, «colgó» una lista con sus 50 novelas preferidas.

Hay muchas novelas que conozco, de Sade, de Flaubert, de Compton-Burnett, de Carson McCullers... pero me quedo con ganas de leer otras que no conozco, como Fábula, del suizo Robert Pinget (1919-1997), buen amigo de Beckett, o como The Quick and the Dead, de Joy Williams.

11 AÑOS. Antonio López cuenta cómo todavía se sorprende de que su tío, Antonio López Torres, le descubriera talento para la pintura cuando sólo tenía once años: «Convenció a mi padre de que, quizá, valía para la pintura. ¡Como si eso fuera tan fácil de saber!».

Lo cuenta en En torno a mi trabajo como pintor (Fundación Jorge Guillén), unas charlas que Javier Blasco y Antonio Piedra han convertido en una hermosa poética del pintor manchego: «A mí me costó muchísimo tiempo pintar. Yo creo que es como tener un hijo, como tener un amor. A lo mejor se está más tranquilo si no tienes nada que te haga temer perderlo, que te haga temer por él. Yo creo que, de todas formas, si en la balanza pesa más toda la parte negativa del trabajo, es decir, que el trabajo te convierta en una persona desgraciada, lo mejor es que dejes el trabajo».
(ABCD de las letras. Periódico ABC)

por Mycroft Barret.

Correr entre la gente, pensó ella. Correr sin parar contra la marea de caras sin rostro y almas sin corazón, con sus bolsas repletas y sus vidas vacías…tan solo jugar a pillar entre los recodos de la multitud, pequeñas e intangibles figuras enmascaradas…

No quería estar allí, y ahora, quería sentir el frío, tener el aire entrecortado aprisionado en sus pulmones, respirar fuerte, esconderse, apurar las horas de luz y conseguir retener el segundo.

Pero estaba comprando cosas que no necesitaba, con gente de la que tenía miedo de despedirse. El miedo a ser franca y a decirles que esta era su última navidad le impedía disfrutar de los pocos manojos de energía que le quedaban.

 

miércoles 9 de enero de 2008

Fisognomica

Fue ese el preciso instante
en el que descubrí que de tus manos nacía el aire
con el que hago esos fonemas que tú interpretas como arte
y no son más que la traducción
de tus cabriolas. No soy pues, ebanista de madera de ébano
más bien humilde carpintero
de virutas de tu aliento.

La poesía es indescifrable.


Cover


Emil Staiger
"La interpretación desarticula en piezas sueltas lo que en su sentido originario está enigmáticamente unido. El misterio que flota en toda manifestación lírica no puede ser jamás revelado por la interpretación. PUes lo que es único reviste tal grado de intimidad que permanece siempre inaccesible al espíritu dotado de la mayor sagacidad. Lo mismo que un rostro es siempre más elocuente que cualquier estudio fisiognómico, y un alma es siempre más profunda que todo intento de esclarecimiento piscológico. "

lunes 10 de diciembre de 2007

Jóvenes poetas. [por J.J. Armas Marcelo]

Una tenida vespertina en el Café Central con jóvenes y todavía anónimos poetas me despierta del ronroneo otoñal de Madrid. Primero, advertencia: «No estamos aquí, hablando contigo», me dicen con pulcritud, «para que nos nombres en tu próxima intemperie». Segundo, aviso: «Aquí no nos lee nadie. Como en todos lados, un padrino vale un potosí, pero si lo eliges mal, todo lo que escribes no tiene destino decente...». Les pregunto qué leen, cuántas horas dedican a la lectura, echo mano de Cortázar, que terminó creyendo en la teoría foquista de Ernesto Guevara, también en literatura: hay que escribir una, dos, tres, cientos de veces el mismo poema, el mismo cuento. Hay que leer una, dos, tres, cientos de veces el mismo relato para que se haga carne de palabra cada palabra. «Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas», dije de repente, y nadie, ninguno de los jóvenes poetas de la tenida del Central, dijo que el autor del verso fuera el de Coplas a la muerte de su padre, como he visto escrito hace unos meses en un artículo de un profesor universitario. Lo que venía a decirles a los jóvenes poetas, con cierta crueldad intelectual, es que el que quiera lapas debe mojarse el culo. Hasta más arriba de la cintura, si fuera preciso.

Cargan sobre «la situación» y «los situados». Nada que objetar al poeta Gelman, me dicen uno detrás de otro, pero sí a los métodos que se han vuelto tradición vergonzosa para acceder al supuesto Nobel español. Citan a Jiménez Lozano, al propio Gamoneda (nada que objetar a su poesía, tampoco), a Gelman, ahora. Dicen que dos meses antes de que otorgaran el Cervantes, todos los barrios de la literatura española, incluso los extramuros lejanos a la influyente hojarasca de las diferentes jarcas poéticas, sabían (cierto, sabíamos) que el gran galardón sería para el poeta Juan Gelman. ¿Mueve alguien desde el poder político el Premio Cervantes?, les pregunto. Y todos al unísono confirman la sospecha de todos. «Van a cambiarlo todo...», les digo, como si mis palabras fueran un anzuelo. «Parece mentira que digas eso», me contesta el más hiriente del grupo, «precisamente tú, que te las das de experto en Lampedusa».

Trato de cambiar de tercio hasta casi conseguirlo: la cuestión (ya lo escribí en otros lugares) es leer o no leer. La primera actividad cotidiana de un escritor, o de alguien (mujer o varón, homo o hetero) que quiere ser escritor, es leer. No sólo releer a los clásicos, viejos o contemporáneos, sino leer a los nuevos, leer hasta encontrar las vetas de oro que hay escondidas en el estercolero de piedra y silencio de las grandes mediocridades que manejan los titulares y los espacios mediáticos. El Informe PISA 2006 (de la OCDE) nos aplasta, les digo. Y añado las cifras. Otra vez ganan las mujeres. No sólo el machismo tradicional dice que las mujeres que leen son peligrosas, y mucho más las que leen y escriben, pero la gran referencia de las editoriales en sus negocios y en su definición final son, casi siempre, las lectoras, especímenes que se han escapado del ruido y la furia del día a día robando horas para leer. Como si fuera un ejercicio clandestino, una suerte de pecado mortal que se comete para reincidir una y otra vez sin arrepentimiento, hasta que se transforma en una costumbre indisimulada que acompaña a algunas mujeres que conozco y con las que no es conveniente enfrentarse. Obvio es que no incluyo en la lista de mis inteligentes y «peligrosas» interlocutoras a Madame Vinagre, que sigue largando piedras sobre su propio tejado de zinc caliente, como las gatas viudas.

Les propongo a los jóvenes poetas el ejercicio mayor de la lectura: no leer nada que no nos ofrezca resistencia; no leer nada que no nos exija un duelo constante con cada línea leída; no leer nada fácil, saltar del «ilegible» Lezama Lima a su antecedente mayor, Góngora. Y quedarse ahí un rato: hasta que nos guste lo que todavía no comprendemos; entrar poco a poco en el misterio de la lectura, les digo, es entrar con la lentitud conveniente en la escritura. Si no, no vale la pena que sigan en el vicio. Escribir, ya deben saberlo, es leer despacio.

lunes 3 de diciembre de 2007

Poco y demasiado. [por José Luis García Martín]

Para conmemorar los ochenta años del año que dio nombre a la generación más famosa de la poesía española, El maquinista de la generación -una revista que parece más para mirar que para leer, aunque siempre publica cosas interesantes- invita a los poetas jóvenes a hacer balance.

El balance es desolador. Abundan quienes no han hecho los deberes y se bastan con vagos recuerdos de estudiantes poco estudiosos. Camilo de Ory expone «de manera suscinta mas no obstante detallada y de forma rigurosa» las razones por las que tuvieron «tan súbito aunque sin embargo duradero éxito» los poetas del 27: la mayoría eran «obscenamente ricos» (cita, entre otros, a Cernuda y Altolaguirre); buena parte de ellos «eran homosexuales e incapaces por completo de disimularlo» (cita, además de a Aleixandre, a Gerardo Diego que, si lo era, lo disimuló tan bien que ni él mismo se enteró); la muerte de algunos «contribuyó de manera decisiva a que alcanzaran el estatus de mito que hoy disfrutan» (lo ejemplifica con Hinojosa).

María Eloy-García comienza comparando a Guillermo de Torre con Picasso («porque ambos me parecen unos artistas cuya revolución reside más en la técnica que en la estética desde mi punto de vista») y luego trata de ampliar la nómina: «¿Pueden ser Rogelio Buendía, Eugenio Montes, Pedro Raída, Eliodoro Puche o César A. Comet poetas de la Generación del 27? Si lo son por edad y por apuesta contemporánea ¿por qué no se les reconoce? ¿es una cuestión de calidad?» (Por supuesto, María).
Para David Leo García, Aleixandre «no es solo el mejor poeta del 27, sino el mayor de España en el pasado siglo, solo seguido de cerca por Juan Ramón y Claudio». ¿Qué le hace destacar? «Crear una atmósfera arrebatadora» con palabras como "la conjunción ?no?, consecuencia de la continua presencia de la negación en la vida de Vicente». Y cita el verso: «ese aire que no mueve unas hojas no verdes». Lo de menos es que considere conjunción al adverbio «no».

Andrés Neuman recurre al ingenio y nos ofrece «27 caprichos sobre el 27»: «Como poeta, a Gerardo Diego le interesaban la mística y los chismes. ¿Cómo negarle la universalidad?» Pues la mística le interesaba más a Prados, los chismes a Salinas (léanse sus cartas) y la universalidad al único al que nadie se la niega es a Lorca. Poco dicen del 27 -con raras excepciones- estos jóvenes poetas y mucho sobre sí mismos. Demasiado.


viernes 23 de noviembre de 2007

ROBERT DESNOS

M i pluma es un ala y sin cesar cada palabra, sostenida por ella y por la sombra que proyecta en el papel, se precipita hacia la catástrofe o hacia la apoteosis.

Acabo de hablar del fenómeno mágico de la escritura en tanto que manifestación orgánica y óptica de lo maravilloso. En lo referente a la química, a la alquimia de esta caligrafía cuya belleza ha sido reconocida por algunos, y desde ese exclusivo punto de vista caligráfico (insisto en caligráfico y lo siento por el pleonasmo si lo hay), aconsejo a los calculadores acostumbrados al juego de los átomos que enumeren las gotas de agua oculares a través de las que han pasado para volver bajo una forma plástica a confrontarse con mi memoria, que cuenten las gotas de sangre o los fragmentos de gotas de sangre consumidos en esta escritura.
Robert Desnos
¡La libertad o el amor!
(maravilloso)

miércoles 21 de noviembre de 2007

Estatuas de Jardín

Era un hombre sabio y vivía en el jardín más hermoso del mundo pero no era un hombre feliz. Vivía en el temor constante de que alguien le atacase y destruyera el jardín que con tanto esfuerzo había cultivado.

Para evitarlo construyó un muro de piedra y se recluyó en el. Durante años vivió en una pequeña casita a orillas de un estanque, cuidando las plantas, estudiando alquimia y observando las estrellas.

Con el paso del tiempo el sabio del jardín empezó a sentirse solo y se planteaba día tras día buscar compañía. Alguna vez que intentó salir del jardín no pudo pasar de la puerta, no sabemos si por el miedo o por la costumbre, pero a los pocos metros de la entrada las piernas le temblaban, las fuerzas se desvanecían, la vista se le nublaba. Solo cuando conseguía retroceder un poco empezaba a sentirse algo mejor.

Un día sustituyó la alquimia por la escultura y en unos meses el jardín se lleno de estatuas. Blancas estatuas de mármol, grandes y pequeñas; ninfas, faunos y querubines se escondían en los rincones más hermosos; ciento de figuras de hombres y mujeres en actitudes diversas según su ubicación, algunas labraban la tierra, otras olían las flores, otras, sus favoritas con ropajes de soldados franqueaban la puerta a una distancia prudente. Perfeccionó de tal modo su arte que cuentan que un tal Miguel Ángel lloró de envidia e impotencia un día que visito el lugar años más tarde.

Aún así el hombre sabio no estaba satisfecho. Las estatuas aunque hermosas son frías

y guardan un sepulcral silencio. En resumen son aburridas.

Sin abandonar su empeño de tener compañía sustituyó la escultura por la mecánica. Con el mismo tesón de siempre diseñó y construyó marionetas accionadas por mecanismos cada vez más complejos. Programó algunas de estás marionetas para que le ayudasen en las tareas del jardín. Otras conocían las reglas del ajedrez, el go y juegos ancestrales como el backgammon. Algunas incluso eran capaces de ejecutar música en sencillos instrumentos.

Pero las marionetas aunque divertidas no eran capaz de provocar ningún estimulo intelectual ni emocional en el pobre sabio del jardín.

Así que un buen día desempolvó sus libros de alquimia y aplicando todo su saber y todo su arte fabricó la marioneta más hermosa jamás construida, le dio cuerpo de mujer y la dotó de un cerebro artificial tan perfecto como el de un ser humano. La llamó Lluvia porque como la lluvia que traen las nubes hace florecer su jardín, ella había hecho florecer cierto atisbo de esperanza en su corazón.

Y no se equivocó. Su vida cambió por completo. Por las mañanas paseaban por el jardín y le mostraba el nombre de las plantas y como había que hacer para cuidarlas. Por las tardes, en el taller, le enseñaba ciencia y literatura y por las noches, observando las estrellas le leía libros de filosofía.

Lluvia se adaptó con sutil facilidad a la vida en el jardín. Aprendió a moverse por sus rincones, reconocía cada una de las estatuas y llamaba hermanos a las demás marionetas, que nunca le contestaban por carecer de voz y modales. Llena de sorpresas, Lluvia aprendió también a cantar y a bailar sin que nadie le enseñara cómo, bajo sus cuidado las flores crecían con colores desconocidos y una nube de mariquitas la seguía allá donde fuese. Solo una nota disonante rompía la armonía de este idílico cuadro, el inexpresivo rostro de la muñeca, incapaz en principio de reflejar emoción en nada de lo que hace. Aunque el viejo alquimista no parecía darse cuenta de ello.

Un buen día ocurrió lo que tenía que ocurrir, el hombre sabio al despertar miró a Lluvia mientras esta se bañaba en estanque y descubrió que se había enamorado de ella. No era algo que hubiese buscado, el solo pretendía tener alguien con quien compartir su vida, no anhelaba el amor. Ella era tan solo una marioneta. Sabía que tan solo cambiando la programación de Lluvia ella actuaría como si estuviese enamorado de él. Pero eso no le bastaba, necesitaba que ella le amase realmente.

Para esto intentó humanizarla por todos los medios posibles.

Cierta mañana que estaban juntos observando el amanecer dando un suspiro el sabio le dijo a Lluvia -¿No es bonito este espectáculo?, ¿No es maravilloso lo que la naturaleza puede ofrecernos?-. Lluvia le respondió tras pensárselo unos minutos -Me has dado un cerebro humano con el que puedo entender ciencia y filosofía pero mis ojos son dos bolas de cristal incapaces de captar la belleza de las cosas.

El alquimista al escuchar aquello en un alarde de amor se sacó sus propios ojos y se los puso a Lluvia para que viera la autentica belleza del mundo.

Días más tarde, por la noche mientras observaban las estrellas el sabio le dijo -¿No sientes la brisa que baja de la montaña cargada de aromas y del aliento de la madre naturaleza?-. La marioneta tras meditarlo un momento le contestó -Mi cerebro me permite entender el proceso por el cual se genera el viento, pero mi piel es sintética y mi nariz un trozo de madera. Con ellas no puedo sentir lo que dices.

Desalentado por aquellas palabras el sabio buscó algo de esperanza y arrancándose la piel se la injertó a la marioneta para que sintiera la vitalidad que emanaba de la naturaleza.

Pensando que todo aquello sería suficiente el viejo alquimista se atrevió a declararle su amor abiertamente. A la manera clásica, de rodillas bajo la luz de la luna le recitó bellos poemas de amor.

Lluvia después de mirarlo detenidamente unos instantes le dijo -Mi cerebro puede entender la métrica y la rima de la poesía que acabo de escuchar. Pero mi corazón es un artilugio metálico incapaz de comprender lo que es el amor.

Completamente desesperado pero consciente de todo lo que iba a perder el pobre hombre del jardín decidió arrancarse el corazón para entregárselo al ser que amaba. Sabedor que a partir de ese día sería incapaz de amar se convenció pensando que sería capaz de vivir tan solo con los fríos recuerdos de un amor enajenado.

Cuando al final le colocó su corazón a la marioneta casi por inercia le preguntó -Y ahora, ¿me amas?- Lluvia esta vez sin pensárselo contestó -Ahora tengo un corazón de verdad pero dime ¿cómo voy a amar a alguien que a su vez es incapaz de amarme a mi?

Dicho esto la marioneta atravesó los muros que rodeaban al jardín y nunca más volvió.

Desde aquel día el hombre sabio pasa las mañanas, las tardes y las noches mirando el horizonte desde un hermoso jardín que no puede admirar, esperando alguien a quien no ama y no amará jamás.



lunes 19 de noviembre de 2007

Dedicado a... [por Jesús Marchamalo]

Aunque para buena parte de los lectores pueda pasar inadvertido, muchos de los libros que leemos están dedicados a alguien. ¿Qué esconden las dedicatorias? ¿Qué las motiva? ¿Quiénes están detrás de los nombres a los que los autores dedican sus obras?

«En general, mis dedicatorias son recuerdos a algún amigo fallecido, o bien una muestra de agradecimiento a alguna persona sin cuya contribución el libro no habría salido, o habría sido mucho más difícil -afirma Manuel Longares, que dedicó La novela del corsé a Vicente Verdú, Operación Primavera a Ricardo Cid Cañaveral y Romanticismo a Marcos-. Normalmente, dedico sin más historia. La persona a quien se lo dedicas y el autor saben por qué es, y es algo en lo que no deben intervenir terceras personas. Mi última novela, por ejemplo, se la dedico a Marcos, sencillamente. Ni siquiera digo que es mi hijo.»

Es difícil, incluso para los escritores, explicar por qué un libro está o no dedicado. Se apela a razones sentimentales, de agradecimiento o de reconocimiento. Aun así, hay grandes obras de la literatura que no tienen dedicatoria: Ulises, de Joyce; La metamorfosis, de Kafka; Muerte en Venecia, de Mann... Pero hay otras muchas que sí, y que permiten conocer datos sobre el autor, el destinatario, y sobre la propia obra. Proust, por ejemplo, dedica Por el camino de Swann al periodista francés Gaston Calmette, director de Le Figaro, asesinado por la mujer de un ministro contra el que el periódico dirigió una dura campaña, y del que amenazó con publicar una carta comprometedora. Gabriel García Márquez dedicó la edición española de Cien años de soledad a «Jomí García Ascot y María Luisa Elío», amigos que lo visitaron con frecuencia en México mientras escribía, junto al matrimonio Mutis, a quienes dedicó la edición francesa: «Pour Carmen et Álvaro Mutis».

¿Quién será? «Personalmente, me gustan mucho las dedicatorias en las que figura solamente un nombre -admite Lola Beccaria, que tiene cuatro novelas publicadas, dos dedicadas y otras dos no-. Los nombres hacen que se desate la imaginación. Te preguntas quién será esa persona, ¿una pareja? ¿un compañero? E intentas imaginar una historia completa, construirla a raíz de ese nombre. La dedicatoria es, en muchos casos, la única huella del autor, como persona, que hay en el libro. Y aunque es muy tentador construir una frase bonita, me parece un artificio, porque ahí no eres un escritor, sino una persona.» Entre las dedicatorias de Beccaria: «A mis padres», en La luna en Jorge, o «Para Carmen. Para Emejota», en Mariposas en la nieve.

En general, los destinatarios de las dedicatorias suelen ser personas cercanas al escritor: padres, hermanos, parejas y también maestros y amigos, a quienes se hace llegar un mensaje de gratitud o afecto. Muchos de estos mensajes se expresan con alguna clave que tiene que ver con la propia obra. Así, Antonio Orejudo dedicó Ventajas de viajar en tren a su mujer y a sus hijos, casi recién nacidos, con un juego relacionado con el título «A Elena, Jorge y Paula, largos recorridos». «Creo que las personas aprecian las dedicatorias como una muestra de afecto o de cariño, y por eso transijo, pero ya que es algo ñoño de por sí, prefiero ser austero y sobrio», explica.

«A mis enemigos». Hay casos en los que los dedicatarios son eliminados o sustituidos. Ocurrió con El manuscrito carmesí, de Antonio Gala. En la primera edición, de 1990, se lee: «A C. sin cuya contradictoria ayuda no se habría escrito este libro», dedicatoria que es eliminada a partir de la séptima edición. También desapareció del libro de Jardiel Poncela Espérame en Siberia, vida mía la dedicatoria a su hermana y a su hija, con las que al parecer el autor se enemistó. Y Cela cambió la de La familia de Pascual Duarte, originariamente dedicada al dramaturgo Víctor Ruiz Iriarte, por otra mucho más acorde con su personalidad: «Dedico este libro a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera».

«Seguramente, una de las más célebres dedicatorias de la filosofía del siglo XX sea la de Ser y tiempo, de Heidegger -señala el ensayista Javier Gomá-. Decía: "A Edmund Husserl, con admiración y amistad". Husserl fue su maestro y quien le apoyó para que, a su jubilación, ocupara su cátedra. En 1941, miembro Heidegger del partido nazi, y sometido Husserl a depuración por su condición de judío, Heidegger hace desaparecer la dedicatoria en la quinta edición de su libro, en lo que es una clara rendición del filósofo ante la Historia.»

En el otro extremo están quienes no sólo no eliminan a nadie de las dedicatorias, sino que las amplían. Ocurrió con el propio Gomá. Su libro Imitación y experiencia apareció dedicado en la primera edición a su mujer y a sus hijos, dedicatoria que en la edición de bolsillo fue ampliada a su hija Casilda, que había nacido entre tanto. También lo hizo Cela en El bonito crimen del carabinero, publicado en 1947, y que fue ampliando en sucesivas ediciones, de modo que es necesario consultarlas todas para conocer cómo evoluciona.

Misteriosas iniciales. «Es cierto que muchas veces la dedicatoria contiene alguna clave, algún mensaje cifrado que los lectores no somos capaces de entender -asegura Rogelio Rodríguez Pellicer, profesor de Lengua y Literatura y autor de una tesis doctoral sobre dedicatorias impresas-. Recuerdo una, especialmente intrigante, de Pedro Mata, en Corazones sin rumbo, que estaba dedicado "A...". Pueden imaginarse las cábalas respecto a quién era el destinatario. Hay también una novela de José Luis Prado Nogueira dedicada "A X". Y otra de Mercedes Salisachs que la dedica a "T". En todo caso, no conviene olvidar que los lectores no son los receptores de las dedicatorias, sino meros espectadores de una historia, un guiño, una confesión que no se dirige a ellos.» Dentro de estas dedicatorias pretendidamente oscuras, puede citarse la de Julian Barnes en Arthur &amp; George: «A P. K.»

En el otro extremo, los escritores que hacen de la dedicatoria una declaración pública de simpatías y afectos. Onetti, en Juntacadávere, escribe: «Para Susana Soca: por ser la más desnuda forma de la piedad que he conocido; por su talento»; Mario Vargas Llosa, en Conversaciones en La Catedral: «A Luis Loayza, el borgiano del Petit Thouars, y a Abelardo Oquendo, el Delfín, con todo el cariño del sastrecillo valiente, su hermano de entonces y de todavía».

«Salvo que alguien me convenza de lo contrario, los escritores latinoamericanos se distinguen claramente como los grandes dedicadores -sostiene Juan Carlos Bondy, escritor y periodista peruano, autor de un blog sobre la creación literaria-. La mejor dedicatoria que he leído en mi vida la escribió Alfredo Bryce en La última mudanza de Felipe Carrillo: "A Luis León Rupp, a quien siempre recibo en mi casa con una etiqueta negra en el whisky y el corazón en la mano". Otra de Bryce que me parece estupenda está en La vida exagerada de Martín Romaña: "A Sylvie Lafaye de Micheaux, porque es cierto que uno escribe para que lo quieran más". Tampoco están nada mal la de Sabato en El túnel: "A la amistad de Rogelio Frigeiro, que ha resistido todas las vicisitudes de las ideas"; o la de García Márquez, fulminante, en El amor en los tiempos del cólera: "A Mercedes, por supuesto".»

Hospital de sangre. La lista de curiosidades es interminable. Gesualdo Bufalino dedica Perorata del apestado «A quien lo sabe», y Félix Duque Historia de la filosofía moderna. La era de la crítica a su perro, «Argos, el único ser que no me ha abandonado en mi furioso teclear». También Claudio Rodríguez dedicó un libro a Sirio, el perro de Aleixandre, como Arrabal, que mencionó en una de sus dedicatorias a su perrita Blanca. «Se han dedicado libros a un bar, a una ciudad, lo hizo Delibes en El hereje, dedicado a Valladolid; a un ascensor, a un árbol -enumera Rogelio Rodríguez-. Recuerdo una dedicatoria de Miguel Sáinz a su pierna derecha, y otra de Miguel Hernández al muro de un hospital de sangre, y recuerdo una muy simpática de Álvaro de la Iglesia que dice: "A mí, con todo el afecto, de yo".»

Pocos problemas tiene, para dedicar, Enrique Vila-Matas. A poco que se pase revista a sus libros, se puede comprobar que El viaje vertical, París no acaba nunca, El mal de Montano, Bartebly y compañía y Doctor Pasavento tienen, exactamente, la misma dedicatoria: «A Paula de Parma». Sin embargo, en su último libro, Exploradores del abismo, matiza: «A Paula de Parma, molto vivace». Está flaqueando.

martes 6 de noviembre de 2007

El Dulce Elixir de la Vida


Al bajar de la furgoneta Juanito tropezó con una de sus patas. “Lo siento” apresuró a decir al percibir el ronroneo quejumbroso del motor.

Su tío, el caballero blanco le miraba enfundado en su inmaculada armadura.

Se acercó a él riendo y le ayudo a incorporarse. Juanito no podía verlo reír pero si podía ver las carcajadas de colores que se escapaban por la rejilla metálica que le protegía el rostro. Risas rojas, verdes y azules. Las verdes caían pesadamente y se confundían con la hierba de la pradera. Vio como alegres escarabajos alados las arrastraban a sus guaridas. Las rojas se elevaban al cielo lentamente y a medida que alcanzaban cierta altura se volvían plateadas. “Como siga riendo así mañana lloverán marquitas en el valle”.-pensó Juanito. Las risas azules se quedaron suspendidas alrededor de su tío y al explotar manchaban la armadura de lunares estrellados formando constelaciones.

“¿Lizzzzto?”.-le preguntó su tío con su voz apaisada, llena de timbres, pistilos, pétalos y tallos.

“Li, li, listo”.- respondió el niño asustado como siempre y contento. La mayor aventura de la historia de la región y la estaba protagonizando él.

El caballero blanco, ahora blanco y azul estelar, empuño su espada de niebla y se lanzo decidido al ataque.

El y su tío llevaban toda la tarde recorriendo la comarca de los pinares cuellilargos. Cubiertos completamente de plumas, estos árboles viven la mayoría del año con la copa enterrada en la tierra. Solamente en el día de Santiago se incorporan para hacer el amor con los abedules y las hayas.

Así se lo explico el caballero blanco, mientras desayunaban higos con regaliz en la orilla de un río seco. “Si hubiese agua podríamos haber pescado mariposas para acompañar el regaliz”.-le dijo el caballero blanco.-“tendrás que esperar a que se fundan las nieves en otoño”

Después se incorporó, bajó la furgoneta de un árbol y arrancó el motor mientras la reprendía, “Ya sabes que no debes subirte a los árboles antes de una batalla”.-gruñía agitando las orejas.-“¿Y si te rompes una pata? Recuerda que solo tienes cinco”. “Además”.- continuaba algo más calmado.- “¿Qué ejemplo le estás dando a Juanito?”. Y se reía con carcajadas amarillas que son las más contagiosas. Y Juanito se reía. Y la furgoneta se reía con ellos.

Aquel castillo era el mayor que Juanito había visto hasta ahora. Quinientas torres del color de la noche, cuando la noche se deja ver, franqueaban el paso. Cientos, miles de enemigos salían al encuentro del caballero. Las abejas guerreras en vanguardia, aguijones al frente y emitiendo zumbidos de combate avanzaban en compactas filas. “Abejas graciosas y melosas, a veces duras y peligrosas” recitaba Juanito, como le había enseñado su tío durante su adiestramiento. El caballero haciendo el paso de la oca, un pasito misi, un pasito misa, entro en combate.

Con dos mandobles de su espada mágica el campo de batalla quedó cubierto con una espesa niebla. Las abejas embriagadas por el olor a incienso y betún empezaron a volar en espirales.

“Los matemáticos las llaman espirales fractarias de ángulo inverso. Los biólogos opinan que es una forma que tiene cierto tipo de abejas de preservar su cordura. Algunos místicos sin embargo opinan que en el vuelo de las abejas se encuentra codificado la sabiduría de una antigua civilización hace eones extinguida”.-le explicaba a Juanito el caballero blanco.

“¿Tu que crees?”.- le pregunto Juanito.

“Que todos tienen razón”.-le contesto su tío.-“pero no saben ponerse de acuerdo y se pierden parte de la realidad”.

El caballero blanco viendo las huestes enemigas huir en desorden las dejó marchar pues así está escrito en los cánones de la caballería andante.

Una a una rindió todas las torres. Una a una tomó de ellas las tablas de oro que la señora de cada fortaleza guardaba en la sala del tesoro y una a una se las fue entregando a Juanito. El niño cantando canciones de cuna y de rabia tomaba los pesados lingotes. Pedía disculpas a las abejas encargadas de su custodia y dándoles un poco de regaliz del desayuno las montaba en la primera gota de lluvia que pasaba por allí con dirección a sus hogares.

“Bien muchazzzo”.- dijo el caballero blanco mientras se desprendía de su armadura.-“¿Te hazzz divertido?”

El caballero blanco, ya sin armadura, empezó a bailar, se agarró a una nube y desprendió un trozo. Después se acerco a una madriguera de zanahorias salvajes, les pidió un poco de jugo de gominola y lo vertió sobre el pedazo de nube.

“Déjame ver tus manos”.-le dijo su tío. Se las frotó con el algodón de azúcar.-“Ya no te pican, ¿verdad?”

Juanito pudo observar que las tenía llena de ronchas. Con la excitación del combate no se había dado cuenta.

El caballero blanco sacudió su cota de malla y Juanito vio caer de su interior decenas de abejas muertas. El tío se percató de su asombro. “En esta vida siempre hay valientes que mueren”.-dijo.-“unos haciendo lo correcto y otros convencidos de lo mismo”

“¿Y no te pican?”.- preguntó Juanito cada vez mas extrañado.

“Yo ya estoy inmunizado”.- le contestó

La noche se fue acercando alegre y risueña. Por aquellos paramos la noche siempre se anunciaba cantando. De está manera nadie le tenía miedo como en otros lugares. La invitaban a café en las plazas de los pueblos y los enamorados la hacían participe de juegos y confidencias.

Emprendieron el camino de regreso. Está vez fue más rápido porque no tuvieron que tomar campo a través los caminos que llevaban a los castillos. Se cruzaron con un contador de estrellas y se pararon a ver como el pueblo de los topillos ayudaba al de los jilgueros a construir un puente.

Una duda rondaba en la cabeza de Juanito. ¿Y todo esto para qué? Aunque estaba muy cansado y su tío no estaba muy hablador se lo pregunto. “El dulce elixir de la vida” fue la única respuesta de su tío.

La duda se resolvió un par de días más tarde. Toda la familia estaba sentada en la mesa para desayunar preparada con esmero por su madre y su abuelo. Aunque esta vez había algo diferente. No había ni pastelillos ni mermelada de frambuesa. En su lugar en el centro de la mesa habían colocado una jarra de barro y una enorme torta de pan.

Su padre tomo una rebanada de la torta, cogió la jarra y vertió su contenido sobre el pan. Un líquido viscoso y brillante como el sol. Su padre se lo doy. “Haz los honores”.-le dijo.-“Al fin y al cabo tenemos miel en parte gracias a ti”

Al probarlo se le iluminó la cara. Miro a un extremo de la mesa y desde allí su tío, el caballero blanco, le sonreía. “El dulce elixir de la vida” pudo leer Juanito en sus labios.

jueves 25 de octubre de 2007

¿Cuáles de estos 7 Errores estás cometiendo en tu vida como escritor o escritora? por Juan Manuel Larumbe III

NUMERO 5.- No tomar nunca notas.

Mientras lees, ten a mano un bloc de notas. Mantente alerta para captar una buena estructura gramatical, una metáfora nueva, conjugaciones interesantes... Escribe las frases que te hagan pensar. El acto de escribir puede ayudarte a integrar ese ritmo particular en tu cerebro. Asegúrate de poner el nombre de la publicación y su autor. Pon notas para recordarte por qué te llamó la atención esa frase.

Cuando encuentres un personaje interesante escribe algo sobre él. Recuerda a Tom Ripley, de Patricia Higsmith. A cualquier otro. ¿Qué le hacía tan atractivo o tan creíble? ¿Había rasgos de personalidad únicos que hicieran destacar al personaje? Estas notas pueden ser muy útiles más adelante al desarrollar tus propios personajes.

También te encontrarás personajes aburridos y sin vida, escritura que hará que te rechinen los dientes. Guarda una sección de tus notas para las frases que te ponen los pelos de punta. Busca las que enlentencen el curso de la lectura (Las que abundan los adverbios acabados en mente, por ejemplo) y mantén un apartado para ellas. Te ayudará a encontrar las tuyas.

NUMERO 6.- No descansar.

¿Alguna vez has oído hablar de DEJAR DORMIR LA PROPIA OBRA? Una vez terminada y corregida, arroparla y meterla en un cajón, olvidarte de ella, hacer otra cosa que nada tenga que ver con la obra que duerme. Aunque sea un sólo relato de 3 páginas. Cualquier producto de tu creatividad. DÉJALO DORMIR. Descansa. Procura que salga de tu mente completamente (Excepto el lugar donde lo guardaste :-) y no tengas prisa para retomarlo hasta que esto ocurra.

¿Por qué? Porque al igual que en la vida, que vemos mejor las claves de un problema después del descanso, nuestros ojos serán nuevos cuando releamos ese trabajo. Veremos cosas que antes no vimos y sabremos corregirlas y dar solución a los fallos así detectados. Escribir es reescribir, dijo Donald M. Murray.

NUMERO 7.- No saber cuando parar.

Cuando haya vida a tu alrededor, deja el libro y observa. En el aeropuerto nadie comienza una conversación con alguien con la nariz enterrada en un libro. Como escritor quizá pases demasiado tiempo solo. Cuando estés con gente alrededor aprovéchalo y observa la vida que fluye. Sé cálido y abierto con los extraños. ¿Qué mejor manera de aprender de la naturaleza humana que coleccionar rasgos de personalidad interesantes, trozos de diálogo e incluso ideas para historias?

Raymond Chandler decía que los escritores eran todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco. Tu propia escritura será un compuesto de cada autor que hayas leído y admirado, Tus temas habrán salido de cada situación o persona que hayas conocido.

En resumen, lee los libros de manera lenta y calmada. Estudia que es lo que hace que su escritura funcione. Escucha tu oído interior y toma notas detalladas. Observa el mundo a tu alrededor.

Lee, lee, lee. Añade tu genio creativo y tu talento. Y luego... escribe, escribe, y escribe.

Cual debe ser tu próximo paso...

Relee uno a uno los 7 errores teniendo tu forma de leer en mente. ¿Cuáles son los errores que estás cometiendo? Anótalos. Elige los dos que puedas corregir inmediatamente. Piensa como puedes corregirlos. Una vez corregidos, elige otros dos y comienza el proceso nuevamente.

FIN

miércoles 24 de octubre de 2007

Amos Oz

"La literatura consiste en invitar a los muertos a tomar café."
(Amos Oz)
 


 

viernes 19 de octubre de 2007

Dice Sócrates en el diálogo de Platón.

 
 

 

 
Porque es una cosa leve, alada y sagrada el poeta, y no está en condiciones de poetizar antes de que esté endiosado, demente, y no habite ya más en él la inteligencia. [...] Porque no es gracias a una técnica por lo que son capaces de hablar así, sino por un poder divino, puesto que si supiesen, en virtud de una técnica, hablar bien de algo, sabrían hablar bien de todas las cosas. Y si la divinidad les priva de la razón y se sirve de ellos como se sirve de sus profetas y adivinos es para que nosotros, que los oímos, sepamos que no son ellos, privados de razón como están, los que dicen cosas tan excelentes, sino que es la divinidad misma quien las dice y quien, a través de ellos, nos habla.
 

 

lunes 8 de octubre de 2007

¿Cuáles de estos 7 Errores estás cometiendo en tu vida como escritor o escritora? por Juan Manuel Larumbe II

NUMERO 2.- No discriminar nunca. Leer hasta los prospectos de los medicamentos.

El trabajo, los niños, la familia, el ocio, tu propia obra... Hay pocas horas dedicadas a la lectura en la vida de un escritor. Si además lees despacio, leerás mucho menos. Quizá parezca una contradicción con el punto anterior. Pero verás... batallar con un libro aburrido y mal escrito es perder el tiempo. Si no te llama la atención una novela al final del capítulo tercero o un relato al finalizar la primera página, olvídalos. Dedícate a leer algo que valga tu valioso tiempo. El tiempo es crucial.

Tú eres el mejor juez sobre lo que te inspira y motiva, estúdialo, absórbelo. Úsalo para mejorar tu propia escritura.

NUMERO 3.- No leerlo todo.

¿Otra contradicción? Quizá lo parezca. Pero no leer todo lo de un libro que te ha gustado, es también un error. Un libro es un producto. Destinado a generar un beneficio al autor, al editor que arriesga su dinero y al librero que lo pone en tus manos. Lee los libros desde la cubierta hasta la contraportada, incluyendo créditos y dedicatorias. Las biografías de los autores harán que te des cuenta que son personas normales y corrientes como tú y como yo, con animales de compañía e incluso horarios para escribir tan apretados como los nuestros.

Las dedicatorias pueden ayudarte a vender tu libro el día de mañana. Puedes ser de los escritores que lo ven como halagos baratos e hipocresía... o de los escritores que lo contemplan como un agradecimiento sincero. Tú eliges. Si buscas un agente para tu libro, léete las dedicatorias de materiales similares.

NUMERO 4.- No escuchar.

Al leer con calma podrás saborear el ritmo de la escritura. Lo dije antes. Se hace escuchando. Intenta percibir cuando una frase capta tu atención. Léela en voz alta e intenta pensar por qué te llamó la atención. En vez de leer las palabras, aprende a escucharlas en tu interior. Toma notas de personajes que hablen en voz alta y chillona o baja y suave. Intenta imaginarte el sonido. Deja que el silbido del tren o el sonido de los frenos tomen vida en tu mente e intenta descubrir si el autor usó ese sonido en sus frases. Busca las aliteraciones. Cortazar usaba el sonido en sus cuentos, y las cadencias del jazz. Y Burrougsh: "Hermosa la ira de un gato ardiendo con puro fuego felino" y Nabokov: "Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of my tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.".

Aprende a escuchar mientras lees porque eso te enseñará a escuchar tu propia escritura, ayudándote a encontrar las palabras más adecuadas para describir sonidos, olores y sabores. También te ayudará a terminar con éxito un párrafo y a equilibrar los siguientes párrafos entre sí. Afina tu oído a la cadencia musical de las palabras pero no caigas en los ripios. Toma nota de cómo los clichés y las frases hechas y manidas pueden reciclarse en material fresco y nuevo.

CONTINUARA...

jueves 4 de octubre de 2007

Imagen:Raymond Chandler mural FLG AZ USA 6381.jpg

       "Cuando me atasco escribiendo una novela, lo resulevo haciendo que alguien entre en la habitación pistola en mano."
(Raymond Chandler)

 

martes 2 de octubre de 2007

¿Cuáles de estos 7 Errores estás cometiendo en tu vida como escritor o escritora? por Juan Manuel Larumbe

En mi trabajo como corrector y como editor, a menudo veo personas que no tienen la más remota idea de cómo corregir sus textos. Incluso rehuyen ese tema arguyendo la espontaneidad y la frescura de sus escritos, o - si se lo pueden permitir - recurren a contratar a un profesional. Muchas de esas personas SABEN que algo falla en sus textos o en un texto concreto, pero no saben exactamente qué. Y no me refiero a la ortografía.

Quizá te parezcan cosas de lógico sentido común lo que voy a explicarte. Pero sucede que a veces, las cosas del lógico sentido común no las tenemos presentes. El ejemplo más reciente es un escritor joven y con una primera obra en la calle (un poemario ganador de un concurso) que recurrió a nosotros - cuando aun teníamos el servicio de Obra en curso de ayuda al escritor en todo el proceso -, porque SABÍA que su primera novela fallaba en los personajes. Pero no sabía en qué o por qué fallaban. Le pregunté si había leído mucho y me dijo que antes de escribir sí pero que en este momento leía mucho menos, apenas un libro cada dos meses. Le pregunté su edad y me respondió que tenía... ¡25 años! Después de varias encuestas y de atentas lecturas de la obra vimos que dos de sus personajes, uno de ellos el principal, no habían vivido mucho, apenas tenían una experiencia creíble sobre la vida. A nuestro joven autor le faltaban lecturas y vivir más las escenas que ponía en sus personajes .

Y es que quizá lo has oído millones de veces: si quieres escribir debes leer, leer y leer. Leer los clásicos, leer bestsellers actuales, leer periódicos, leer sobre el tipo de material que quieres escribir, leer sobre cómo escribir, leer buena escritura que puedas imitar e incluso leer basura para saber cómo no debes escribir. Siempre: LEER. Pero muchas veces nos olvidamos de una pequeña parte no por ello menos importante. Cómo leer es tan importante como qué leer.

En este artículo voy a revelarte cuales son los *errores* más graves que puedes cometer en tus lecturas como escritor. Y todos ellos son relativamente fáciles de evitar. Si los evitas, corregirás mejor tus textos.


NUMERO 1.- No tener calma.

Estamos acostumbrados a leer para buscar información, pasando por alto la escritura en ocasiones y yendo directamente a lo que nos importa. Pero los escritores podemos aprender mucho leyendo lo que otros ya han escrito. Si lees demasiado rápido te perderás muchas cosas. Debes tomarte tu tiempo para escuchar las palabras y su ritmo, sentir los detalles, vivir la historia que te están contando.

Piensa en un relato o artículo que disfrutases la semana anterior. ¿Puedes recordar el argumento? ¿Los personajes? ¿La tesis del autor? Si tu respuesta es no... lo leíste demasiado deprisa.

Lee lentamente y totalmente concentrado para percibir un giro inesperado en el argumento, una frase maravillosa o un pequeño detalle. Tómate tu tiempo y piensa por qué funciona esa manera de escribir del autor, por qué ha funcionado contigo. Este es el meollo de cómo mejorar tu escritura leyendo.



CONTINUARA...

sábado 29 de septiembre de 2007

Viajes









Casi podría decir que mis primero pinitos en la escritura son los cuadernos de viaje. VIAJES...siempre ha sido un buen tema sobre el que escribir y muchas de las grandes obras de la literatura se excusan y/o sustentan en el viaje de los personajes.
Así que hay queda la nueva propuesta de trabajo.


Y como muestra un botón del libro Diarios de Motocicleta de Ernesto Che Guevara:

Un viaje tiene dos puntas. El punto donde se empieza y el punto donde se acaba; si tu intención es hacer coincidir el segundo punto teórico con el real no repares en medios. Como el viaje es un espacio virtual que acaba donde acaba hay tantos medios como posibilidades de que se termine, es decir, los medios son infinitos.

miércoles 26 de septiembre de 2007

La última hoja de otoño (Job) [Días de Lluvia]

El gato mira impaciente la última hoja que quedaba en el árbol del jardín. Este año el invierno se retrasa. Quisiera hacer algo para adelantar la caída de esa hoja pero sabe que la naturaleza es caprichosa y solo queda esperar.

Cada año cuando la última hoja de otoño toca el suelo llega la lluvia. La primera vez que la vio, el gato se quedó maravillado. El caer de las gotas sobre la hierba, el crepitar del agua en el tejado, el color del aire mientras llovía. Esa primera vez su madre no le dejó salir fuera. Cada intento de fuga era fustrado y el cachorro era transportado a la gatera en las tiernas fauces de la gata.

Al día siguiente volvió a llover y el otro y el otro. Solía llover casi todos los días del invierno. Pero aquella lluvia no era igual que la primera. No olía igual, no brillaba igual.

Pasó un año. Tras el caluroso verano el gato se había olvidado de la lluvia cuando una tarde cualquiera empezó de nuevo a llover. Al notar las primeras gotas de agua sobre su cuerpo un calido frescor le estremeció desde la cola hasta los bigotes. Aquel sonido, aquellos olores. Estuvo toda la tarde jugando bajo la lluvia, cazando gotas y dejando que su cuerpo se empapara de felicidad.

Al día siguiente nada fue igual. No olía igual, no brillaba igual. El agua caída al día siguiente no emborrachaba su corazón. Una profunda tristeza sumió al gato en un estado de densa melancolía. Aquel gato se había enamorado de la primera lluvia del invierno. Sus siete vidas se habían evaporado de golpe. El pobre animal vivía un solo día al año, el resto eran un simple compás de espera.

Con el tiempo descubrió que su Lluvia llegaba tras la caída de la última hoja de otoño. A medida que los árboles perdían su verde manto nuestro gato iba despertando de su letargo. Cuando descubría esa última hoja pasaba horas, días enteros vigilándola, esperando el ansiado momento.

Este año el invierno se retrasa y con el su Lluvia amada. El gato se siente viejo. Han pasado ya muchos años. Piensa que quizás esta sea la última vez que disfrute de su compañía. Se estremece con ese pensamiento y llora.

Sin avisar la hoja empieza a caer, planea sobre los rosales, saluda al raquítico limonero y tras un par de piruetas cae a los pies del gato. El cielo gris sonríe y comienza a cantar. En ese instante al gato le asalta una idea. Una arrebato de locura quizás, su única esperanza. Las gotas vuelan al encuentro de su felino amante. Este salta como poseído, intentando besarlas a todas. Pero no las besa, las recoge en su lengua y se las bebe. En un desesperado intento para retener al amor de su vida el gato bebe durante horas.

Al caer la noche ahíto de amor y lluvia, reventado por dentro, con el corazón anegado, el gato cae muerto al lado de la última hoja de otoño.


martes 25 de septiembre de 2007

Urracas. [por Andrés Ibañez]

 
Fue aquel un día aciago en mi vida. Lo recuerdo como el día más bajo de un largo descenso hacia el valle más profundo, aquel en que anidan la tristeza, la desesperación, el suicidio. Estaba yo descendiendo por la tristeza, hundido ya en los helechos de la desesperación, cuando apareció la urraca. Se posó en lo alto de una antena de la televisión, y se puso a mover la cola de arriba abajo. Luego abrió las alas, echó a volar, trazó un amplio círculo por el patio y pasó frente a mi ventana. Por un instante, como en uno de esos efectos ópticos cuando miramos las manillas de un reloj, pareció quedar inmóvil en el aire. Una urraca inmóvil en el aire. Una cruz blanca y negra en el aire.

Volví a encontrármela unos días más tarde. Caminaba yo por la calle Jorge Manrique en dirección a la Castellana, y se posó en el respaldo de un banco callejero. En esa ocasión, tuve la certeza de que me estaba mirando. A partir de entonces, solía encontrarme con ella en el curso de mis paseos.

El encuentro definitivo sucedió un domingo por la mañana, entre los castaños de Indias de la Universidad Complutense. No es esa mi universidad, y por eso sus edificios y jardines no son para mí otra cosa que edificios y jardines. Encontré a la urraca frente al edificio de Derecho, posándose con violencia en una de las barandillas metálicas.

En aquella ocasión no sólo me miró, sino que me habló también. Le pedí que me explicara cuál era mi problema. «Tu problema», replicó, «es que no te atreves a vivir. Tu problema es que no te das cuenta de que eres libre y que puedes hacer lo que quieras.» «No», repliqué yo, que ya me sentía abrumado, «quiero decir mi problema como escritor.» «Es lo mismo», replicó la urraca. «No te das cuenta de que eres libre.»

Luego me pidió que la siguiera, y echó a volar. Voló en dirección al edificio de Filología que está cuesta abajo. Descendí por un camino de tierra entre los árboles. Había un edificio nuevo, apenas terminado y que seguramente todavía no estaba en uso. Vi cómo la urraca se posaba en el alféizar de una de las ventanas del piso superior. Luego se puso a mover la cola de arriba abajo, como llamándome.

Entré en el edificio. Estaba lleno de urracas, y también de otros pájaros. Todos me saludaban y me recibían con enorme amabilidad. Pregunté por la urraca, por mi urraca. Se reían. Me decían que me olvidara de ella, que era simplemente un guía. Pregunté qué era aquel lugar. Y así me enteré de que aquella era la universidad de las urracas. Un lugar en el que raramente se admiten a los seres humanos. Habían encargado a mi urraca que me llevara hasta allí. Aquel, me explicaron, era un raro privilegio.

A partir de entonces, comencé a asistir diariamente a la universidad de las urracas. Había muchas clases y departamentos, cursos especiales, talleres, laboratorios, cursos de doctorado. En todos era admitido, y en todos se enseñaban materias fascinantes.

Materias de las que yo jamás había oído hablar. Ciencia de los sonidos distantes. Ciencia de la conciencia. Ciencia de las formas geométricas del alma. Ciencia de la conciencia de los colores. Historia y tradiciones de Lemuria. Geografía imaginal de la Atlántida. Ornitología musical. Ciencia de los abismos y los precipicios. Percepción intrasensorial. La sexualidad como arquitectura. Arquitectura, locura, sexualidad y percepción lumínica. Narratología sexo-musical. Hipnosis auténtica y plagal. Creación de fenómenos psíquicos. Ciencia del amor visible e invisible. Ciencia de las formas del mundo. Geografía de lugares vacíos. Ciencia de la alimentación psíquica.

Pasé muchos, muchos años en la universidad de las urracas. Allí aprendí casi todo lo que sé. Allí olvidé casi todo lo que había aprendido antes. Poco a poco, comencé a adquirir caracteres de urraca. Me salían plumas en los brazos y en el torso. Me creció un pico y una larga cola de plumas negras que me resultaba cada vez más difícil ocultar con la ropa.

Finalmente, aprendí a volar. Me costó muchos años de esfuerzos, pero lo logré. Y ahora vuelo a menudo sobre los tejados de Madrid. Y a veces voy hasta el patio de la casa donde vivía, me poso en una antena de televisión y veo mi ventana vacía. A veces me poso en el balcón y observo a mi mujer y a mis hijos. Mi mujer ha vuelto a casarse, y está muy distinta.

Creo que mi hijo pequeño todavía me reconoce.

viernes 21 de septiembre de 2007

 
 
"La creación del literato no tiene por qué preocuparse por el lector. Tanto si lee como si no lee, el lector tampoco le tiene nada en cuenta. Sólo si ambos son libres frente al otro puede existir la literatura. La naturaleza de la literatura en modo alguno consiste en ser consumida. Llegado el momento en que se puede escribir o no escribir, se puede leer o no leer, y se escribe y se lee, es cuando realmente merece la pena escribir y cuando hay algo que leer ."
 
(Contra los ismos)
G. Xingjian

lunes 17 de septiembre de 2007

Breve caracterización de escritores

Cuando Esther me propuso que le ayudase con este blog acepté enseguida. Al tiempo fui consciente de la responsabilidad que esto conllevaba. Este es un proyecto muy hermoso e interesante y no quería estropearlo.
Así que me lo tomé con calma. Como coadministrador no bastaba con enviar algunos relatos. Investigué lo que pude por internet, consulté algunos libros y encontré diversos artículos que me gustaría compartir con todos vosotros. También habrá relatos pero los que ponga aquí quiero revisarlos minuciosamente.

A continuación os dejo el primer articulo, titulado "Breve caracterización de escritores" de Daniel Jassen.

Breve caracterización de escritores

Extracto del libro del escritor Daniel Janssen



1 El que toma café
Características: Pospone la escritura, se pasea mucho con sus pensamientos e ideas, no es muy productivo, espera a que le llegue la inspiración
Punto fuerte: Escribe textos bien pensados.
Punto débil: Le falta el tiempo.


2 El que difunde
Características: Pone sus ideas rápidamente sobre el papel, no se preocupa de los detalles de la formulación, exige muchos esfuerzos de otros.
Punto fuerte: Distribuye las ideas y acepta fácilmente toda clase de crítica sobre el contenido.
Punto débil: Descuidado, olvida cosas; da la sensación que el trabajo intelectual lo deja hacer por otras personas.


3 El Decorador
Características: Escribe lentamente, cada detalle es importante, desde el inicio pone los puntos en las íes.
Punto fuerte: Escribe textos con una formulación bella.
Punto débil: Pierde las ‘líneas generales’ con bastante frecuencia.


4 El que suprime
Características: La vista crítica es muy severa. Suprime mucho, escaso texto fijo.
Punto fuerte: La autocrítica.
Punto débil: La producción; falta de tiempo.


5 El que une
Características: Escribe rápidamente, muchas veces sin objetivo, es asociativo cambiando de tema continuamente, une todas las cosas.
Punto fuerte: Posee una abundancia de ideas.
Punto débil: Muchas veces el texto carece de unidad.


6 El coleccionador
Características: El experto e investigador de fuentes de pura sangre, sin embargo continuamente es inminente que se ahogue en la información.
Punto fuerte: Sabe mucho del contenido, tiene acceso a los conocimientos.
Punto débil: A menudo pierde de vista al lector.


7 El ajedrecista
Características: Planificador del proceso de la escritura, considerando los objetivos propios y los del lector.
Punto fuerte: Estructura y con una intención clara.
Punto débil: No todas las veces se le ocurren fácilmente las nuevas ideas.


Después de leer esto, ¿sabes ya a que grupo perteneces?

viernes 14 de septiembre de 2007

Retrato de Cocteau por Modigliani

(Jean Cocteau)
"Las palabras ricas en color y sonoridad son tan difíciles de usar como las joyas aparatosas y los colores chillones.
Nunca se las pondrá una mujer elegante."