Algunos lectores, que no rechazan en absoluto mi forma literaria, me preguntan:
-¿Por qué emplea usted ese período corto que quita elocuencia y rotundidad a la frase?
-Es que yo no busco la rotundidad ni la elocuencia de la frase –les digo-; es más, huyo de ellas. Para la mayoría de los casticistas españoles, no hay más retórica posible que la retórica en tono mayor [...]
En cambio, la retórica en tono menor, que a primera vista parece pobre, luego resulta más atractiva, tiene un ritmo más vivo, más vital, menos ampuloso. Es, en el fondo, esta retórica continencia y economía de gestos; es como una persona ágil vestida con una túnica ligera y sutil.