domingo, 24 de febrero de 2008

ALEJANDRA PIZARNIK

1 comentario:

Job dijo...

Me encantan los poetas que cuando recitan sus poemas escupen
las palabras, con desprecio. Te hace pensar si se desprecian
a si mismos o te desprecian a ti, indigno de escuchar algo
que jamas podrás comprender.
En esos casos es cuando más me emociono,idiotizado...como el cerdo al que
le dan perlas para comer.

Gracias por esta entrada Esther