viernes, 23 de noviembre de 2007

ROBERT DESNOS

M i pluma es un ala y sin cesar cada palabra, sostenida por ella y por la sombra que proyecta en el papel, se precipita hacia la catástrofe o hacia la apoteosis.

Acabo de hablar del fenómeno mágico de la escritura en tanto que manifestación orgánica y óptica de lo maravilloso. En lo referente a la química, a la alquimia de esta caligrafía cuya belleza ha sido reconocida por algunos, y desde ese exclusivo punto de vista caligráfico (insisto en caligráfico y lo siento por el pleonasmo si lo hay), aconsejo a los calculadores acostumbrados al juego de los átomos que enumeren las gotas de agua oculares a través de las que han pasado para volver bajo una forma plástica a confrontarse con mi memoria, que cuenten las gotas de sangre o los fragmentos de gotas de sangre consumidos en esta escritura.
Robert Desnos
¡La libertad o el amor!
(maravilloso)